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Política

Txerra Pardina ha entregado este martes en el Congreso 660.000 firmas de ciudadanos que han querido apoyar una campaña que se inició hace solo unos días por Internet y que pretende llegar lo más lejos posible. Y no es para menos. La inacción política de los últimos cuatro meses ha llevado a un hastío absoluto de la sociedad, que reclama que los diputados no cobren la ayuda a la que pueden acogerse tras disolverse la Cámara Baja.

La figura del tránsfuga se está apoderando de la escena política española. El último en sumarse a esta interminable lista es el eurodiputado de Ciudadanos Javier Nart, quien ha abandonado el partido pero se muestra reticente a dejar su escaño, no vaya a ser que se quede sin sus 7.000 euros mensuales o sus hasta 25.000 euros para contratar a quien le plazca.

Otro socialista de renombre se encuentra en el punto de mira de los expertos: Manuel Cruz, presidente del Senado. El también catedrático de Filosofía ha sido acusado de haber plagiado a un mínimo de nueve autores en su manual ‘Filosofía contemporánea’, publicado en el año 2002 y reeditado en el 2010.

Dicen los agoreros que, cuando un país tiene una crisis económica casi terminal, resulta muy complejo salir adelante ya que las políticas que fomentan el crecimiento surten efecto a largo plazo.

Solo en Colombia hay cerca de un millón de venezolanos que han huido del gobierno chavista dejando familia, trabajo, estudios y hasta propiedades. En Buenos Aires, el acento venezolano es cotidiano y, pocos días atrás, vi a una estudiante de la Universidad Central de Venezuela, que vivió en las calles porteñas hasta que una señora se apiadó y la llevó con ella, que vendía sus artesanías en el metro.

Sin la menor duda, la celebración de la reciente Convención del PP ha supuesto para el partido una considerable inyección de estímulo, tanto en el aspecto ideológico como igualmente de cara al refuerzo de liderazgo de Pablo Casado y especialmente pensando en la próxima y decisiva carrera electoral que supondrán los próximos comicios europeos, autonómicos y municipales.

Sin la menor duda, el triunvirato andaluz nace carente de la necesaria sintonía entre sus aliados y con notoria ausencia de liderazgo por parte de su presidente, Moreno Bonilla (PP) unido al agravante que entraña gobernar formando parte de una coalición.

La escasa participación en las pasadas elecciones autonómicas andaluzas, en esta ocasión ha resultado un dato clave con especial repercusión negativa para las fuerzas de izquierda.

Cuando tu voto vale lo mismo que el de una persona que no sabe siquiera quién es, que no tiene conciencia de sí misma, ni de lo que hace, entonces es que tu voto no vale nada.

El País, de Madrid, publicó una nota típica de una revista de espectáculos. Es que, al final, la política es eso, un gran espectáculo que muchos se toman en serio al punto que se fanatizan, con uno u otro “equipo”, tanto que a veces hasta hay muertos de por medio.

En opinión de diversos intelectuales, son legión los dirigentes de partidos de izquierda, quienes a lo largo de su carrera política, experimentan un permanente deslizamiento hacia la derecha en cuanto a tendencias y perfiles se refiere.

Sería un error pensar que ha sido la casualidad, la que ha llevado a Sánchez a la Moncloa y que es la casualidad quien le mantiene allí. Encumbrado, donde nunca mereció llegar, gracias a un plan que no tuvo nada de azar, disfruta Sánchez como el nuevo rico que teme despertar del sueño de serlo.

No me creo que el delfín Íñigo Errejón traicione a su amado Pablo Iglesias. No me creo que traicione a Podemos y caiga en las garras de la comunista Carmena rompiendo su partido.

A este paso, el prestigio de nuestra democracia acabará por los suelos. Ya son varios los medios, redes sociales, etc. en los cuales, a nuestro peculiar Marco Polo se le equipara con el innombrable Zapatero, y tal comparación rompe todos los moldes de la categoría y eficacia política… Existen ciertos temas que ni como broma deberían ser tolerados.

Ya puestos, reconozcamos que en general, la talla intelectual de nuestros políticos ha experimentado una considerable pérdida de nivel, comenzando por los del partido del Gobierno.