Estados Unidos ha expresado su preocupación respecto a la gestión del megapuerto de Chancay, en Perú, construido en gran parte por la empresa estatal china Cosco Shipping. Este puerto, considerado uno de los más importantes del país, podría quedar fuera del control peruano según recientes informes.
La Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental de EE.UU. manifestó su inquietud ante la posibilidad de que Perú pierda la capacidad de supervisar Chancay, indicando que esta situación se debe a la influencia de propietarios chinos depredadores. En un mensaje publicado en la red social X, Washington reafirmó el «derecho soberano del Perú a supervisar la infraestructura crítica en su propio territorio» y advirtió que “el dinero chino barato cuesta soberanía”.
Advertencias desde Washington
El nuevo embajador estadounidense en Perú, Bernie Navarro, también hizo eco de estas preocupaciones al señalar que “todo tiene un precio”, enfatizando que lo económico puede resultar costoso a largo plazo si se traduce en una pérdida de soberanía. Su declaración fue compartida en redes sociales donde reiteró la importancia de mantener el control nacional sobre las infraestructuras.
A finales de enero, el Primer Juzgado Especializado en lo Constitucional de Lima falló a favor de Cosco Shipping y contra el Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositrán). Esta decisión judicial ordenó a Ositrán abstenerse de ejercer sus facultades regulatorias sobre las operaciones dentro del terminal portuario.
Reacciones y aclaraciones
A pesar del fallo, Ositrán indicó que no había recibido notificación formal sobre la sentencia relacionada con el proceso y subrayó su responsabilidad en fiscalizar las infraestructuras de transporte público. Además, aclararon que la regulación tarifaria nunca fue motivo de disputa entre ellos y Cosco Shipping.
Desde que comenzó a operar el megapuerto, funcionarios estadounidenses han manifestado su descontento. En noviembre de 2024, Mauricio Claver-Carone, quien era asesor del equipo de transición del expresidente Donald Trump, sugirió implementar un arancel del 60% para los productos que transiten por Chancay hacia Estados Unidos.