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Colapso de ventas de vehículos eléctricos provoca pérdidas de $114 mil millones a fabricantes automotrices

Colapso de ventas de vehículos eléctricos provoca pérdidas de $114 mil millones a fabricantes automotrices

viernes 06 de febrero de 2026, 12:23h

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Las principales automotrices han perdido 114 mil millones de dólares en sus programas de vehículos eléctricos (EV) debido a un colapso en la demanda del consumidor tras la expiración de un crédito fiscal federal clave. Las ventas de EV se desplomaron un 46% a finales de 2025, revelando que la demanda había sido impulsada artificialmente por subsidios. Los consumidores están optando por híbridos y vehículos tradicionales más prácticos, lo que indica una falta de interés genuino en los EVs. Este fracaso pone de manifiesto las consecuencias de forzar tecnologías a través de mandatos, subrayando la importancia de adaptarse a las necesidades reales del mercado. La crisis del EV en 2025 servirá como una lección histórica sobre el choque entre ideología y economía.

Las grandes automotrices han enfrentado pérdidas que ascienden a $114 mil millones en sus programas de vehículos eléctricos (EV) debido a la drástica caída de la demanda de los consumidores. La expiración de un importante crédito fiscal federal provocó una disminución del 46% en las ventas de EVs a finales de 2025. En su lugar, los compradores están optando por vehículos híbridos y tradicionales más prácticos. Estas pérdidas evidencian que la demanda había sido artificialmente sostenida por subsidios, y no por una elección genuina del consumidor.

La revolución de los vehículos eléctricos ha perdido impulso, y el costo de esta transición forzada es alarmante. Entre 2022 y finales de 2025, las principales automotrices de EE.UU. y Europa sufrieron un colapso financiero significativo en sus programas eléctricos. A pesar de años de presión política, promesas grandiosas e inversiones masivas, la realidad es clara: cuando se deja a los consumidores decidir libremente, muchos rechazan los EVs. La eliminación del subsidio federal actuó como un desfibrilador para este mercado artificial, revelando que nunca estuvo realmente vivo.

Un sueño roto

A lo largo de casi dos décadas, se ha promovido la idea de que los vehículos eléctricos son el futuro inevitable del transporte personal. Automotrices tradicionales como Ford y General Motors, así como Volkswagen y Mercedes-Benz, fueron presionadas a apostar todo por esta visión. Invirtieron cientos de miles de millones en reestructurar fábricas, asegurar suministros de baterías y desarrollar nuevos modelos basándose en proyecciones de una demanda consumidora que nunca llegó.

Se prometió que una vez alcanzada la escala necesaria, los EVs serían asequibles y prácticos para las familias estadounidenses promedio. Sin embargo, esa promesa ha resultado ser falsa. A pesar del bombo publicitario, los EVs siguen siendo significativamente más caros que sus contrapartes impulsadas por gasolina, incluso antes de considerar el costoso proceso de instalación de un cargador en casa. La tan mencionada «ansiedad por la autonomía» no es un mito publicitario, sino una realidad logística diaria para quienes viajan más allá de un radio urbano planificado.

El impacto del fin del subsidio

La fragilidad del ecosistema EV dependía en gran medida de la intervención gubernamental. El momento decisivo ocurrió en septiembre de 2025, cuando expiró el crédito fiscal federal para vehículos eléctricos de $7,500. Sin este apoyo financiero crucial, el mercado sufrió un colapso inmediato: las ventas de EVs en EE.UU. cayeron un 46% en el cuarto trimestre de 2025. Esta no fue una simple corrección del mercado; fue una retirada total que demostró que la demanda había sido construida sobre subsidios y no sobre deseos genuinos del consumidor.

¿A dónde fueron esos compradores? Se dirigieron masivamente hacia tecnologías más sensatas y probadas: los híbridos y los vehículos tradicionales con motor de combustión interna. Los híbridos ofrecen ahorros tangibles en combustible y emisiones reducidas sin las preocupaciones paralizantes sobre una batería descargada en una carretera solitaria o largas esperas en estaciones de carga abarrotadas.

Consecuencias financieras históricas

Las repercusiones financieras son históricas. La división Model e de Ford perdió miles de millones; GM luchó con su plataforma Ultium; Stellantis, Mercedes-Benz y Volkswagen vieron evaporarse sus enormes inversiones. Estos $114 mil millones en pérdidas representan más que una mala planificación empresarial; son una transferencia directa de riqueza desde los accionistas para financiar un experimento ideológico fallido — uno que indirectamente fue subsidiado por los contribuyentes mediante créditos fiscales federales.

Estas pérdidas resultarán en mayores costos para otros vehículos, reducción en dividendos para jubilados y potenciales despidos mientras las automotrices intentan reconfigurarse ante esta crisis.

Una lección sobre tecnología forzada

A lo largo de la historia, las transiciones tecnológicas exitosas ocurren orgánicamente cuando ofrecen ventajas claras e indiscutibles en costo o rendimiento que llevan a los consumidores a adoptarlas voluntariamente. El automóvil reemplazó al caballo porque era objetivamente mejor; el smartphone sustituyó al teléfono plegable gracias a su utilidad abrumadora. Sin embargo, el mandato sobre los EVs intentó acortar este proceso natural mediante legislación y sanciones económicas.

Esa estrategia fracasó al subestimar la inteligencia del consumidor estadounidense. Los conductores comprenden el valor y la practicidad; han votado con sus billeteras y el resultado es un rechazo contundente hacia una tecnología aún no lista para satisfacer sus necesidades específicas. El mercado ha emitido un veredicto que ninguna declaración pública ni decreto regulador puede revertir.

Esta situación ofrece una lección crítica tanto para responsables políticos como para líderes empresariales: intentar imponer una tecnología al público es peligroso independientemente de cuán nobles sean las intenciones declaradas. Al eliminar la realidad económica y la elección del consumidor del ecuación, se generan concesionarios vacíos, pérdidas asombrosas y recursos desperdiciados a gran escala.

El colapso del mercado eléctrico será estudiado durante décadas como un ejemplo cautelar sobre lo que ocurre cuando la ideología choca con la economía.

La noticia en cifras

Cifra Descripción
$114 mil millones Pérdidas totales de los fabricantes de automóviles en programas de EV.
46% Caída porcentual de las ventas de vehículos eléctricos (EV) tras la expiración del crédito fiscal.
$7,500 Monto del crédito fiscal federal para vehículos eléctricos que expiró.
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