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El estado del estado (69): El problema de Occidente (VIII)
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El estado del estado (69): El problema de Occidente (VIII)

Por Carlos González
sábado 28 de noviembre de 2020, 12:49h

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Yony dice que debemos darnos cuenta cuanto antes, y aplicar a la gobernanza de los Grupos Sociales organizados (GSO) la misma actitud psicológica que aplicamos a la Medicina, la Arquitectura o la Agricultura. En estas tres ciencias, y en muchas otras, lo que hemos hecho los humanos es dejar de lado las Creencias, los Mitos, los Ritos, o cualquier otra zarandaja, y dedicarnos a acumular los mejores conocimientos posibles sobre el terreno.

Una vez obtenidos debemos aplicarlos a las actuaciones, porque con ello hemos descubierto, también en la práctica, que las cosas van funcionando, y cada vez, en función al adecuado ajuste de dichos conocimientos, mejor nos sale la cosa. De esa forma hemos resuelto problemas absolutamente impensables. ¿Alguien puede defender que una persona esté en Argentina y otra en España y puedan hablar en tiempo real? ¿De verdad algún iluso puede defender que es posible transportar volando a trescientas personas por encima del Atlántico y en ocho horas estar en América? No, y mil veces no, eso en… imposible. ¿O no?

Pues esa misma forma de estudiar, practicar, equivocarnos y avanzar, debemos realizar para entender la conducta humana y resolver los problemas de supervivencia y convivencia, y descubrir y aplicar cuáles son los mejores mecanismos para gobernar y organizar un estado. Cuando lo hagamos descubriremos que todos los GSO funcionan con los mismos presupuestos básicos:

Uno.- Al ser un animal de grupo, este siempre estará regido por un liderazgo al frente. Son las ideas del liderazgo las que organizan, cohesiona, jerarquizan y dirigen al grupo en una dirección. Sin un único líder que adopte la decisión final ningún GSO funciona. Todos los problemas que se han presentado, y que aún estamos comenzando a trabajar en ellos abiertamente es: Cómo se forma al líder, cómo se le elige, dónde está el equilibrio entre la dirección única y el Nepotismo. Dónde el equilibrio entre el dirigir con cohesión, y la dictadura sin escuchar a nadie. Etcétera. Y algo muy importante, mecanismos de contrapeso, reemplazo o destitución.

Sabemos, y Yony hace hincapié en ello, que desde hace 10.000 años el Liderazgo fundamental de ese GSO lo ejerce el conjunto de creencias, conocimientos, costumbres de cada cultura o civilización. En función a él (esos principios y dogmas fundamentales) se orienta toda la actividad humana, desde el que ejerce momentáneamente el liderazgo físico –el que toma la última decisión en ese momento- que siempre está en función a esa cultura, hasta el último de los soldados o funcionarios. Sin olvidar las creencias y aceptación tácita de ese liderazgo de la cultura que asume y defienden la gran mayoría de los gobernados.

Dos.- También sabemos que dado el principio de Expansión constante de toda la naturaleza, y el ánimo en todos los animales, y también claramente en los humanos, de alcanzar reconocimiento social, a la vez que con el mismo obtener mejor comida, casa y relaciones sexuales y familiares, llevará a que los triunfadores quieran alcanzar puestos de privilegio y mando. A los que consiguen los niveles superiores les llamamos, Élites.

Estas élites están en todos los grupos sociales organizados. Todas tienen unas características: Privilegios de mando, mejores recursos económicos, mejor posición social para las relaciones y sacar adelante a sus vástagos. Una clarísima tendencia a controlar el grupo, y mantenerse en esa posición el máximo tiempo posible, ellos y sus descendientes. Son siempre la estructura ósea de ese GSO. Si las élites creen en el grupo este se expande, crece y alcanza poder territorial. Cuando las élites se estancan el grupo hace lo mismo, y cuando aquellas decaen el grupo se desintegra y desaparece. Para conocer a cualquier GSO debemos estudiar a sus élites.

Tres.- Desde que los GSO han alcanzado cierto poder grupal, más allá de un grupo étnico nómada, la clave del funcionamiento de estos reside en la jerarquía que creen y apliquen. Es la mejor formación, la cohesión y el seguimiento de la estructura de mando lo que define a una buena jerarquía de una regular, o mala. Con la capacidad de que los acuerdos del grupo dominante, o de las órdenes unificadas de su líder, lleguen a ejecutarse rápido y sin duda alguna, es con lo que se produce el mejor triunfo de ese GSO frente a otros, o para sobrevivir frente a los peligros y elementos atmosféricos.

Si estudiamos estos tres elementos anteriores y su implantación y funcionamiento, podremos comprobar en todos los GSO cuáles son sus características fundamentales y podremos compararlos unos con otros. Con ello dispondremos de muchas posibilidades de, en caso de enfrentamiento, cuál o cuáles saldrán vencedores.

Sobre el autor

Carlos González-Teijón es escritor, sus libros publicados son Luz de Vela, El club del conocimiento, La Guerra de los Dioses, El Sistema, y de reciente aparición Psicología de virtudes y pecados, de editorial, Letras de autor.

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