Las protestas económicas por el aumento de precios y la caída de la moneda han estallado en Irán, convirtiéndose en un movimiento que ha cobrado vidas. La situación se ha vuelto crítica, con múltiples muertes entre los manifestantes y un miembro de las fuerzas paramilitares. En respuesta, el gobierno ha cerrado escuelas y edificios públicos para intentar sofocar el descontento. Aunque los funcionarios reconocen las "demandas legítimas" de la población, también han intensificado la represión.
En las calles de Irán, la desesperación económica ha encendido nuevamente las llamas del descontento social. Durante cinco días consecutivos, las protestas provocadas por una moneda en caída libre y precios desorbitados se han extendido por todo el país. Este estallido ha llevado a enfrentamientos abiertos con las fuerzas de seguridad, resultando en varias muertes, incluida la de un miembro paramilitar.
Un aumento violento
La violencia ha escalado rápidamente. Según informes del jueves, al menos tres manifestantes han perdido la vida y 17 más han resultado heridos tras un ataque a una comisaría en la provincia de Lorestan. Además, se han reportado muertes en otras ciudades como Lordegan y Kuhdasht. Videos verificados muestran a las fuerzas de seguridad disparando contra multitudes, mientras que los medios estatales acusan a "manifestantes armados" de provocar disturbios.
Entre los fallecidos se encuentra Amir Hessam Khodayari Fard, un joven de 21 años perteneciente a la fuerza paramilitar Basij, vinculada al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (IRGC). Mientras que el IRGC sostiene que murió "defendiendo el orden público", grupos de derechos humanos argumentan que fue abatido por las fuerzas de seguridad durante las protestas. Esta muerte resalta la naturaleza volátil y peligrosa de los enfrentamientos actuales.
Cierre gubernamental
En un intento por controlar la crisis, el gobierno decidió cerrar escuelas y edificios públicos a nivel nacional el jueves pasado. Esta medida siguió a una declaración repentina de día festivo debido al frío, considerada como un intento para evitar reuniones masivas y frenar el avance del movimiento protestante. Sin embargo, videos compartidos en redes sociales muestran a manifestantes rompiendo las puertas de una oficina gubernamental en Fasa mientras enfrentan gas lacrimógeno y disparos.
La respuesta del régimen combina fuerza con intentos raros de conciliación. La portavoz del gobierno, Fatemeh Mohajerani, anunció que se abriría un diálogo directo con representantes sindicales y comerciantes. Más notablemente, el presidente Masoud Pezeshkian admitió las "demandas legítimas" de los manifestantes al afirmar que si no se resuelve el problema del sustento ciudadano "terminaremos en el infierno". Sin embargo, esta oferta retórica viene acompañada por una dura represión y advertencias sobre "explotar la situación".
Una historia familiar de represión
Para quienes observan Irán, este escenario es tristemente familiar. El objetivo del régimen durante estas olas de protesta es claro: ocultar su brutalidad al mundo exterior. Las interrupciones digitales durante disturbios anteriores en 2019 y 2022 fueron tácticas empleadas para encubrir violentas represiones. Como señala Christiane Amanpour de CNN, tales crisis paralizan la vida cotidiana e impiden pagar lo esencial o coordinar medidas de seguridad.
Aunque las protestas tienen raíces económicas profundas, comienzan a resonar con una furia política similar a movimientos pasados. Se han escuchado cánticos pidiendo la caída del gobierno en Teherán. El príncipe exiliado Reza Pahlavi describió al régimen como "débil y profundamente dividido", mientras que la líder opositora Maryam Rajavi afirmó que "este régimen miserable está condenado a ser derrocado". A su vez, el gobierno ha arrestado a personas supuestamente vinculadas con grupos hostiles basados en el extranjero.
Este levantamiento ilustra cómo la combinación explosiva de privaciones económicas y pérdida de confianza pública puede llevar a una demanda inquebrantable por cambio. Una población agobiada por sanciones, reveses militares y mala gestión financiera está encontrando su voz en las calles. Las escenas desde Irán son una advertencia clara: cuando el costo de vida se vuelve insoportable, la exigencia de cambio puede convertirse en algo irreversible.
La noticia en cifras
| Cifra |
Descripción |
| 40% |
Inflación en Irán |
| 50% |
Pérdida del valor de la moneda en 2025 |
| 3 |
Muertos entre los manifestantes |
| 1 |
Miembro paramilitar fallecido |
| 17 |
Heridos durante el ataque a una estación de policía |