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Opinión

Ha empezado el baile. Tenemos resultados electorales, tenemos preacuerdo y ya estamos en la compraventa de votos. Se ha abierto el mercadillo para formar gobierno.

Hoy, con sus 97 años sobre sus espaldas Henry Kissinger, ex Secretario de Estado del Presidente Richard Nixon que en su momento demostró, y así yo lo entendí, que su inteligencia estaba sobre cualquier promedio, era claro que mientras él ya estaba regresando los otros recién comenzaban, equivocado o no, a todos superaba, entre ellos a su propio Presidente.

Lo que comenzó con el asesinato en Gaza del líder del Jihad Islámica Palestina, una operación programada con mucho tiempo de antelación, cientos de intervinientes cuidando los mínimos detalles para que el mismo quede circunscripto, para que la potencial expansión resulte la más corta posible, el conocimiento sobre las grandes diferencias ideológicas y operativas entre el Hamas, cabeza central y responsable general en Gaza, y fuertes grupos menores, armamentos y dineros no les falta, hacían imposible mantener bajo control cada resorte, lo imponderable siempre estaba pendiente.

Estamos en la recta final de la campaña, por si no se habían enterado.

Extraído de nuestro conocimiento indiscutible de que la Especie Humana es un animal de grupo –destetada la cría nunca vive individualmente si no siempre en grupos organizados-, sabemos que lo más importante para que ese grupo social organizado se desarrolle en las mejores condiciones posibles es que exista siempre, “El mejor y mayor Equilibrio Social posible”.

Algunos apuntes para reflexionar sobre el empleo ante las nuevas elecciones.

La “derecha conservadora”, por tipificarla de algún modo, está ralentizando el potencial de crecimiento de sus países y dando lugar a un caos que aprovechan grupos de izquierda, en general violentos. Es que no comprende que los problemas sociales se solucionan con más libertad, nunca con represión y menos argumentando incoherentemente que se reprime para “defender la libertad”.

Lo de la sentencia y lo que está ocurriendo a raíz de esta aburre y preocupa, aunque podemos aventurar algunas reflexiones.

Nuestro amigo decide posarse un rato y echar un vistazo. Por aquello de haberse preparado para su trabajo, ha leído un rato sobre el planeta Tierra y sus ocupantes. En sus lecturas sobre las distintas leyendas, en este caso patrias, acaba de recordar aquella de que Dios –el Cristiano-, cuando terminó el mundo –El nuestro, cuando creíamos que éramos los únicos- parece ser que le gustó tanto que decidió darle un beso. Lo cogió con ambas manos, una la posó sobre las rías gallegas, de ahí las cinco Rías Baixas, la otra en Suiza, por lo de la belleza de los Alpes, y el beso se lo dio, claro está, en… Granada. No se puede negar la enorme belleza que engloba.

No logro entender el siguiente dilema: ¿Porqué cuando hablamos de medicina o Botánica nos inclinamos hacia abajo, sobre el tema a estudiar, y no perdemos detalle de lo que tenemos delante para entenderlo lo mejor posible, y cuando hablamos de organizar nuestra vida en común, o de la política de un estado, levantamos la mirada, casi siempre como extasiada, y miramos al cielo, o cuando menos al horizonte, como si fuese algo divino, o mágico, y no bajamos la vista para analizar al grupo social organizado (GSO) como haríamos con una pierna rota o para observar cuánta agua necesita una planta?

Quizá el extraterrestre, al que si queréis llamaremos Yony, comience su informe detallando una visión general de cómo encuentra a la especie Humana sin entrar en las distintas culturas. Puede que precisamente lo primero que le impacte sea eso. El grado de falta de relación profunda entre unas culturas o civilizaciones y otras.

Argentina era rica, su ingreso per cápita -en dólares de 1992- era de US$ 3.797 en 1913, encima de Francia (3.452) y Alemania (3.134). Hoy es pobre. Aunque empezó antes, la caída se profundizó con Perón. Ahora, nadie es más peronista que los “antiperonistas” que le atribuyen al líder el ser omnipotente, al punto que él solo causó esta debacle.

El acto simbólico que propongo a los lectores -a los alumnos en su caso- es que se imaginen que están en un circo, y a través de una escalera interior consiguen subir hasta traspasar la lona y poder sacar la cabeza por encima de la carpa.

Tomemos una pequeña distancia con los temas candentes políticos de la actualidad y una pequeña reflexión sobre nuestra posición ante los mercados.

Entre el martes 15 y el sábado 19 de octubre deliberaba la asamblea anual conjunta del FMI y el BM. El primer día dieron a conocer el informe sobre las Perspectivas Económicas Mundiales, ajustando a la baja la tasa de crecimiento global dejándola en 3% para 2019 y 3,4% para 2020 y, por cierto, nunca aciertan. Según Bloomberg Economics, el ritmo de expansión global ya se desaceleró al 2,2% en el tercer trimestre, desde el 4,7% a principios de 2018.