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EE. UU. evalúa levantar sanciones sobre petróleo iraní retenido en alta mar
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EE. UU. evalúa levantar sanciones sobre petróleo iraní retenido en alta mar

lunes 23 de marzo de 2026, 15:15h

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El Secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, ha sugerido un posible levantamiento de sanciones sobre el petróleo iraní "varado" en tanqueros en alta mar, en un contexto de creciente tensión en los mercados energéticos globales. Esta declaración, realizada durante una conferencia financiera, indica un cambio potencial en la política de la administración Trump hacia las exportaciones de crudo iraní, que han sido severamente restringidas desde 2018. La consideración de liberar estos barriles tiene como objetivo abordar preocupaciones sobre el suministro y los precios del petróleo, especialmente ante el cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán. Aunque los analistas ven esta propuesta como un giro significativo respecto a la estrategia anterior de "máxima presión", el mercado del petróleo mostró escepticismo inmediato sobre la implementación rápida de tales medidas.

Posible cambio en la política de sanciones sobre el petróleo iraní

Señales de un cambio en la política estadounidense respecto al crudo iraní

El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, ha indicado que la administración Trump está considerando levantar las sanciones sobre el crudo iraní que actualmente se encuentra atrapado en buques en alta mar. Esta declaración, realizada durante una conferencia financiera y posteriormente en una entrevista televisiva, podría marcar un giro significativo en la política estadounidense destinada a limitar los ingresos petroleros de Irán.

La propuesta se centra en los barriles de petróleo «atrapados» que han sido producidos pero no pueden llegar a los mercados globales debido a las sanciones estadounidenses y al conflicto persistente en Oriente Medio. El secretario Bessent sugirió que esta medida podría ser utilizada para abordar preocupaciones sobre el suministro global y el aumento de precios.

Declaraciones oficiales y contexto sobre el petróleo ‘atrapado’

Bessent afirmó que la administración está evaluando diferentes «herramientas» para gestionar el petróleo que no se está vendiendo. En particular, mencionó los barriles de crudo iraní como un posible objetivo para aliviar las sanciones, según fuentes cercanas al tema. Sin embargo, el Departamento del Tesoro no proporcionó detalles adicionales sobre la cantidad de petróleo bajo consideración ni un cronograma para una decisión potencial.

Las declaraciones se producen en un contexto de un mercado petrolero global cada vez más ajustado, agravado por el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán, un punto crítico por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo comercializado a nivel mundial. Las recientes amenazas iraníes de «incendiar» cualquier buque que intente pasar han reducido drásticamente el tráfico marítimo, aumentando así los temores sobre el suministro.

Reacciones del mercado y analistas ante las declaraciones

Los analistas energéticos han señalado que estos comentarios representan una notable desviación del enfoque anterior de la administración, caracterizado por la estricta aplicación de su campaña de «máxima presión». Sin embargo, los mercados petroleros mostraron poco movimiento inmediato tras las declaraciones, lo que sugiere escepticismo sobre una implementación rápida.

Algunos expertos advirtieron que cualquier exención probablemente estaría dirigida a volúmenes específicos y compradores preaprobados para evitar que los ingresos fluyan directamente hacia el estado iraní. Esta propuesta sigue a una reciente relajación temporal de las sanciones sobre el petróleo ruso «encontrado en alta mar», criticada por aliados europeos quienes argumentaron que prolongaría la guerra en Ucrania.

Estructura actual de sanciones y aplicación previa

Las sanciones estadounidenses han apuntado a las exportaciones petroleras de Irán desde 2018 con el objetivo de reducir los ingresos del gobierno y sus programas militares. La aplicación ha incluido sanciones secundarias a entidades e instituciones financieras extranjeras que compran crudo iraní.

Anteriores exenciones limitadas, conocidas como Excepciones por Reducción Significativa (SRE), fueron otorgadas a algunos países como China e India, pero no fueron renovadas en 2019. La administración Trump reimpuso y amplió estas sanciones como parte de su estrategia, afirmando que habían «provocado una crisis financiera en Irán», incluyendo la quiebra de un banco importante y un aumento descontrolado de precios.

Factores geopolíticos y del mercado energético

Este posible cambio político ocurre en medio de una volatilidad continua en los mercados energéticos vinculada directamente al conflicto entre EE. UU. e Israel con Irán. Desde finales de febrero, ataques militares han interrumpido la producción y la seguridad marítima, llevando recientemente a los precios del crudo Brent a superar los $100 por barril.

Otros factores incluyen esfuerzos por gestionar relaciones con grandes consumidores de petróleo como China e India, históricamente importantes compradores del crudo iraní sancionado. Por ejemplo, India ha solicitado a Irán un paso seguro para sus buques a través del estrecho de Ormuz. Además, la administración ha relajado recientemente las sanciones sobre la compañía estatal venezolana PDVSA para aumentar la oferta global.

Implicaciones más amplias y próximos pasos

Aún no se ha realizado un anuncio formal sobre esta política; las declaraciones fueron descritas como una forma de «plantear una idea» por parte de un funcionario administrativo anónimo. Cualquier acción requeriría una licencia o exención específica emitida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Tesoro.

Este desarrollo será observado atentamente por aliados en Oriente Medio y miembros del Congreso, donde algunos legisladores se oponen consistentemente a cualquier relajación de la presión económica sobre Irán. Además, esto ocurre en un contexto donde la utilización estadounidense de sanciones financieras ha sido condenada como una forma de «guerra económica» por críticos incluidos economistas.

Conclusión: Un movimiento calculado en un mercado volátil

La sugerencia del secretario Bessent acerca de permitir potencialmente que el petróleo iraní sancionado llegue al mercado resalta las complejas decisiones que enfrenta la política estadounidense en un periodo marcado por conflictos activos y tensiones económicas. Aunque se presenta como una medida para incrementar la oferta y calmar precios, este movimiento representaría una concesión táctica dentro del régimen más amplio de sanciones.

La decisión final dependerá del equilibrio entre presiones políticas internas y objetivos estratégicos en Oriente Medio, con la estabilidad de los mercados energéticos globales pendiendo en la balanza. Como señaló un analista, el efecto implícito del conflicto actual ha sido otorgar mayor poder tanto a Rusia como a Irán al legitimizar su petróleo sancionado en un mundo repentinamente hambriento de energía.

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