La Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica está en la fase final de un plan estratégico que busca redefinir el equilibrio de poder en el golfo Pérsico, según han declarado fuentes oficiales iraníes.
En este contexto, se ha advertido que el estrecho de Ormuz «no volverá a ser como era», especialmente para Estados Unidos e Israel. Esta reconfiguración implica un cambio significativo en el acceso y control de esta vital ruta marítima.
Acciones recientes en el estrecho
Tras la agresión por parte de fuerzas estadounidenses e israelíes, Irán tomó medidas drásticas al bloquear casi por completo el estrecho de Ormuz, que conecta el golfo Pérsico con el de Omán. Además, las autoridades iraníes anunciaron que no permitirían la salida de «ni una sola gota de petróleo» por mar, lo que provocó un aumento significativo en los precios del combustible.
Los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica reiteraron el pasado 11 de marzo que los barcos estadounidenses y sus aliados no tienen permitido atravesar el estrecho.
Reacciones internacionales y posicionamiento iraní
El presidente estadounidense, Donald Trump, propuso crear una coalición naval destinada a escoltar buques a través del estrecho. Sin embargo, varios países aliados, incluidos algunos miembros de la OTAN, rechazaron la idea de enviar fuerzas navales a la región conflictiva.
Por su parte, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, aseguró que el estrecho permanece abierto únicamente para los buques de países considerados amigos. En sus declaraciones, mencionó que se ha permitido el paso a naciones como China, Rusia, India, Irak y Pakistán, argumentando que no hay razones para facilitar el tránsito a aquellos considerados enemigos.
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