En el Pleno del Congreso
La portavoz del Grupo Popular en el Congreso, Ester Muñoz, ha dejado clara su postura sobre la regularización masiva de inmigrantes. Durante su intervención, afirmó que “si no compartes nuestra cultura y nuestros derechos y quieres imponer los tuyos, España no es tu país”, subrayando que “la nacionalidad española no se regala, se gana”.
Muñoz cuestionó al Gobierno, planteando: “si todo va tan bien en España, ¿por qué no les votan?”. En su opinión, el Ejecutivo es consciente de los desafíos que se avecinan y está “con las barbas a remojar, viendo lo que se le viene delante”. Afirmó con contundencia que “los españoles les van a sacar del Gobierno. ¿Sabe por qué? Porque el mayor peligro que tiene España son ustedes”.
Criticas al Gobierno y defensa de una política migratoria sensata
La portavoz criticó las comparaciones entre el PP y Vox realizadas por el Gobierno y el PSOE. Según Muñoz, mientras Vox intenta equiparar al PP con los socialistas, ella defiende que en el Partido Popular están del lado de los españoles, quienes están cansados de ser llamados racistas por exigir una política migratoria real, sensata y legal.
Muñoz argumentó que los españoles consideran razonable que quienes lleguen a España lo hagan para trabajar, tal como sucedió en anteriores regularizaciones. Además, enfatizó un principio básico de convivencia: “si vienes a mi país y delinques, te vuelves al tuyo”.
Preocupaciones sobre el impacto migratorio
La portavoz también se mostró inquieta por la falta de claridad del Gobierno respecto a su plan en materia migratoria. Advertió sobre las posibles consecuencias en los servicios públicos si llegaran 500.000 inmigrantes irregulares junto a sus familias, señalando que esto podría incluir hasta un millón y medio de personas.
Además, planteó interrogantes sobre la reagrupación familiar y su impacto en unos servicios públicos ya saturados y con escasez de recursos médicos. Por último, Muñoz advirtió sobre la crisis habitacional en España e instó al Gobierno a explicar a los ciudadanos que podrían llegar cientos de miles de personas más vulnerables, lo cual podría agravar aún más la presión sobre el sistema.