Un estudio reciente revela que aproximadamente uno de cada tres adultos en Estados Unidos no duerme las siete horas recomendadas por noche, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Muchos de estos individuos no están desvelándose, sino que simplemente reducen su tiempo de sueño en una o dos horas cada noche.
La investigación realizada por científicos del Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia indica que esta reducción modesta en el sueño puede tener efectos significativos sobre el peso corporal y los niveles de actividad diaria. El estudio analizó el impacto de la pérdida leve de sueño durante un período de seis semanas.
Métodos del estudio y hallazgos clave
En una fase del ensayo, los participantes mantuvieron su horario habitual de sueño. En otra fase, retrasaron su hora de acostarse en 90 minutos, lo que resultó en aproximadamente 80 minutos menos de sueño por noche durante seis semanas consecutivas. Los investigadores monitorizaron el peso corporal, la composición corporal, la circunferencia de la cintura, las hormonas reguladoras del apetito y la actividad física diaria utilizando dispositivos portátiles y pruebas de laboratorio.
Al final del periodo de restricción leve del sueño, los participantes aumentaron un promedio de un kilogramo y pasaron 17 minutos adicionales al día sentados o inactivos. Entre hombres y mujeres posmenopáusicas, este aumento fue casi de 30 minutos. Estos cambios se produjeron a pesar de que los participantes permanecieron despiertos más tiempo, sugiriendo una reducción voluntaria en su movimiento. Investigaciones anteriores del mismo equipo habían indicado que la pérdida moderada de sueño incrementa la resistencia a la insulina en mujeres con mayor riesgo cardiometabólico y provoca cambios inflamatorios relacionados con enfermedades cardíacas.
Atribución y comentarios expertos
«Los cambios que observamos fueron modestos pero consistentes», afirmó Marie-Pierre St-Onge, PhD, autora principal del estudio y profesora de medicina nutricional en el Centro Médico Irving. «Aunque ese aumento de peso pueda parecer pequeño, es importante señalar que ocurrió en un periodo relativamente corto».
St-Onge y su equipo subrayaron que sus hallazgos son coherentes con investigaciones previas que vinculan el sueño corto con alteraciones metabólicas. Un análisis separado del mismo grupo identificó que la pérdida parcial del sueño puede alterar la sensibilidad a la insulina y contribuir a respuestas inflamatorias. Este estudio aporta evidencia adicional sobre cómo incluso reducciones ordinarias en el sueño —las que muchos experimentan regularmente— pueden tener efectos acumulativos sobre el peso y la actividad física.
Mecanismos potenciales detrás de los cambios en el peso
Estudios anteriores han documentado que dormir poco puede alterar hormonas reguladoras del hambre como la grelina y la leptina. Según el libro Understanding Nutrition, los niveles de grelina aumentan cuando el cuerpo está en un balance energético negativo, lo cual puede incrementar el apetito y favorecer el aumento de peso. La falta de sueño también podría reducir la sensibilidad a la insulina e influir en las elecciones alimenticias.
La relación entre el sueño y la regulación del peso es compleja. El Handbook of Nutrition, Diet and Sleep señala que existen «conexiones recíprocas entre el comportamiento del sueño-vigilia y el control sistémico de la disponibilidad energética», mediadas por vías orexinas/hypocretinas en el cerebro. Aunque este estudio no probó directamente estas vías, proporciona datos consistentes con un efecto metabólico acumulativo.
Conclusión
Los hallazgos sugieren que patrones comunes de pérdida leve de sueño —como retrasar la hora de acostarse una o dos horas cada noche— pueden alterar gradualmente el metabolismo y contribuir al aumento de peso a lo largo del tiempo. Los investigadores recomiendan mantener horarios regulares para dormir, limitar la exposición a pantallas antes de acostarse y priorizar el sueño como parte integral de una rutina saludable.
«Proteger el sueño puede ser una de las formas más sencillas para apoyar la salud metabólica», concluyó St-Onge. Dado que se estima que 60 millones de estadounidenses sufren trastornos del sueño o insuficiencia en este aspecto, las implicaciones para la salud pública derivadas incluso por pequeños cambios en peso y actividad son significativas.
La noticia en cifras
| Cifra |
Descripción |
| 80 minutos |
Reducción promedio de sueño por noche |
| 1 libra |
Aumento promedio de peso tras seis semanas |
| 17 minutos |
Aumento en tiempo sedentario diario |
| 30 minutos |
Aumento en tiempo sedentario para hombres y mujeres posmenopáusicas |