Irán ha advertido que intensificará su ofensiva de represalia utilizando armas más modernas, en respuesta a la reciente agresión militar conjunta de Estados Unidos e Israel. En este contexto, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, declaró que la guerra ha evidenciado que las bases estadounidenses en Oriente Medio «no protegen a nadie», sino que representan una amenaza significativa. Además, Ghalibaf criticó a Estados Unidos por priorizar los intereses de Israel sobre los de otros países.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) informó que las Fuerzas Armadas iraníes han atacado sucursales de un banco estadounidense en Oriente Medio como respuesta a los ataques contra dos bancos iraníes. Esta acción se inscribe dentro de un marco más amplio de represalias tras la agresión estadounidense-israelí.
Bloqueo del estrecho de Ormuz
Como consecuencia del conflicto, Teherán ha bloqueado casi por completo el estrecho de Ormuz, una vía crucial por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo comercializado globalmente. No obstante, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, declaró que esta ruta permanece «abierta», aunque cerrada para los petroleros y buques pertenecientes a enemigos y sus aliados.
En medio de esta crisis, el presidente estadounidense Donald Trump afirmó que varios países afectados por el bloqueo del estrecho enviarían sus buques de guerra para intentar desbloquearlo. Entre las naciones mencionadas se encuentran «China, Francia, Japón, Corea del Sur, el Reino Unido y otros». Esta situación continúa generando tensiones en la región y plantea interrogantes sobre las próximas acciones internacionales.