Intervención Irán
El golpe de estado respaldado por la CIA en 1953 que derrocó al primer ministro iraní Mohammad Mosaddegh fue impulsado principalmente por el interés occidental en controlar el petróleo iraní, lo que interrumpió el desarrollo democrático del país y dio paso a décadas de autoritarismo. Este evento sentó las bases para un legado de desconfianza hacia Occidente, complicando la percepción actual de su apoyo a los manifestantes en Irán. La intervención extranjera no solo destruyó una oportunidad democrática, sino que también fortaleció un régimen represivo que ha sobrevivido gracias a su capacidad para usar la violencia contra su población. Para lograr un cambio significativo, las políticas occidentales deberían centrarse en empoderar a la sociedad civil iraní y ofrecer apoyo humanitario, evitando repetir los errores del pasado.