Un nuevo proyecto de ley comercial, presentado en el Congreso, otorga al presidente Donald Trump amplios poderes para prohibir puertos extranjeros y restringir el acceso de buques a aguas estadounidenses. Esta medida busca responder a la expropiación de activos estadounidenses por parte de gobiernos extranjeros.
La legislación, que representa una versión simplificada del Defending American Property Abroad Act del año anterior, se centra en los socios comerciales del Hemisferio Occidental, especialmente México, donde una empresa constructora estadounidense ha enfrentado crecientes disputas sobre propiedades.
Detalles clave del proyecto de ley
Según explica BrightU.AI, el objetivo del Defending American Property Abroad Act es proteger los derechos de propiedad de los ciudadanos estadounidenses en el extranjero mediante sanciones a gobiernos que expropien ilegalmente activos estadounidenses, asegurando así la rendición de cuentas y disuadiendo el robo por parte de regímenes hostiles.
El nuevo proyecto marca un cambio significativo al pasar de sanciones comerciales generales a una estrategia más enfocada en la aplicación marítima. Si se aprueba, permitirá al presidente designar cualquier puerto, puerto o terminal extranjero como «prohibido» si se nacionaliza o expropia la propiedad de una empresa estadounidense. Los barcos que atraquen en estas instalaciones podrían ser excluidos de puertos estadounidenses, algo que no estaba contemplado en la propuesta original.
Esta iniciativa surge a raíz de los esfuerzos del gobierno mexicano por apoderarse de un puerto profundo perteneciente a Vulcan Materials Co., una importante proveedora estadounidense de agregados para construcción. Bajo las administraciones del expresidente Andrés Manuel López Obrador y su sucesora Claudia Sheinbaum Pardo, el gobierno mexicano ha argumentado que la reclamación del puerto viola regulaciones medioambientales, un argumento que Vulcan considera un pretexto para la expropiación.
Mecanismos y condiciones para la prohibición
De acuerdo con el proyecto de ley, Trump—o cualquier futuro presidente—podría imponer prohibiciones portuarias si:
- Un gobierno extranjero nacionaliza o expropia propiedad estadounidense.
- El puerto o terminal afectado es accesible a través de tierras controladas por una entidad estadounidense.
Una vez que una instalación sea incluida en la lista negra, cualquier barco que atraque allí podría ser excluido de las aguas estadounidenses. La prohibición solo se levantaría si:
- La propiedad es devuelta a su propietario original.
- El gobierno extranjero proporciona «compensación adecuada y efectiva».
- El presidente considera que la disputa se ha resuelto satisfactoriamente.
Este enfoque busca presionar a los gobiernos extranjeros sin recurrir a sanciones económicas más amplias, centrándose en alterar las rutas comerciales que dependen del comercio estadounidense.
A medida que avanza el proyecto en el Congreso, su aprobación podría redefinir cómo Estados Unidos responde a las expropiaciones de propiedades en el extranjero, pasando de la presión diplomática a consecuencias económicas directas. Para empresas como Vulcan Materials y otras firmas estadounidenses, esta legislación podría representar una salvaguarda crucial. Al mismo tiempo, envía un mensaje claro a los gobiernos extranjeros: violar los derechos de propiedad estadounidenses podría acarrear un alto costo.
Aún no hay comentarios oficiales desde la Casa Blanca sobre este proyecto de ley; sin embargo, dado el apoyo bipartidista mostrado hasta ahora, es probable que avance rápidamente y transforme la política comercial estadounidense.