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Andorra se hunde, ante la indiferencia de "los dos Príncipes defensores"

Andorra se hunde, ante la indiferencia de "los dos Príncipes defensores"

Por Jaume Reixarch.- lavalira.eu

domingo 17 de mayo de 2020, 18:02h

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Yo no soy andorrano. Por lo tanto, no tengo ningún derecho a opinar sobre las estrategias de futuro que debe implementar el Principado para salir de esta enorme catástrofe sanitaria, económica y social que vive desde el pasado 15 de marzo. Eso sí, desde pequeño que vengo muy a menudo en Andorra y, como periodista, hace muchos años que sigo la actualidad de los Pirineos. Este compromiso de servicio profesional la he materializado con la edición del diario digital LA VALIRA , que ahora acaba de cumplir tres años.

Pero dada la excepcional coyuntura que está viviendo Andorra, me permito hacer públicas algunas reflexiones, desde la máxima modestia, estima, respeto y solidaridad con las personas que están sufriendo las consecuencias de la crisis provocada por la Covidien-19. Como periodista, informé, in situ , de las terribles inundaciones del año 1982, pero tengo que decir que los estragos que está provocando este virus invisible son y serán mucho más graves.

EL PAÍS MÁS AFECTADO POR LA PANDEMIA

Primera constatación: por el número de muertes (51) y de contagiados (casi 800), Andorra es, en proporción a su población, el país del mundo, junto con la pequeña San Marino, que más está sufriendo el impacto del coronavirus. Mucho más que Estados Unidos, Reino Unido, Italia, España o Francia. No soy nadie para criticar la gestión de la crisis sanitaria que ha llevado el Gobierno de Xavier Espot y, de manera especial, su ministro de Salud, Juan Martínez Benazet, pero las cifras son las que son y algún día, espero, se evaluarán y depurarán las responsabilidades políticas por la magnitud de esta tragedia.

Segunda constatación: Andorra no puede aguantar, con el modelo actual, las consecuencias económicas, empresariales y laborales que provoca la pandemia. La clave de todo es saber cuando habrá una vacuna segura y disponible para combatir con garantías de éxito esta enfermedad. Las previsiones más optimistas de los científicos y los laboratorios farmacéuticos apuntan al primer semestre del próximo año. Por tanto, Xavier Espot y su Gobierno tienen el reto titánico sobre sus hombros de mantener en pie el país, al menos, durante un año.

OCHO MILLONES DE TURISTAS

Con una población de 75.000 habitantes, el PIB de Andorra fue en el año 2019 de unos 2.800 millones de euros. Las exportaciones de bienes sumaron 126,9 millones de euros y las importaciones, 1.565,1 millones. Es, por tanto, un país fuertemente deficitario que subsiste gracias al gasto que hacen los ocho millones de turistas que hacen ninguna anualmente.

Los visitantes extranjeros son los que hacen funcionar los 250 establecimientos hoteleros, los 1.700 bares y restaurantes y los 1.400 comercios que hay, que constituyen el grueso de la actividad empresarial y laboral del país. También son los forasteros quienes, gracias al roaming abusivo que los clavan, engordan los resultados de la parapública Andorra Telecom, la "joya de la corona" del Estado.

LA DEUDA SUPERA LOS 1.000 MILLONES

La administración pública tiene un gasto de casi 600 millones de euros anuales, de los que 470 millones corresponden al Gobierno y el resto a los comunes. Antes de la pandemia, el endeudamiento del conjunto de las administraciones (Gobierno y comunes) superaba ya los 1.000 millones de euros, a pesar de que su crecimiento está limitado, en principio, por la regla de oro que impide que supere 1 / 3 del PIB.

Según el último informe Andorra en cifras 2019 , la población asalariada, antes de que se desatara la pandemia, era de unas 36.000 personas, de las cuales más de 6.000 trabajan en el sector público (funcionarios, enseñantes, personal sanitario, empleados de parapúblicas ...). Esta hiperinflación de la administración hace que, del presupuesto del Gobierno para el año 2020 (470 millones), un total de 377 millones de euros se destinen a gastos de funcionamiento y sólo se contemplen 40 millones por el capítulo de inversiones.

CASI LA MITAD, EN PARO O CON ERTE

La Covidien-19 tiene un efecto devastador sobre el mercado de trabajo. El paro oficial, que hasta ahora era episódico -a Andorra, quien no tiene trabajo lo mejor que puede hacer es irse del país- ha alcanzado este pasado mes de abril la cifra histórica de 1.251 personas desocupadas. En cuanto a los ERTE, han presentado, hasta ahora, unas 1.200 empresas y afectan a un total de 12.475 trabajadores. Es decir, casi la mitad de la población asalariada del sector privado en el Principado se encuentra, en estos momentos, o bien en paro o bien con un ERTE, total o parcial.

El Gobierno de Xavier Espot ha lanzado dos "obuses" con la fórmula de los avales bancarios garantizados por el Estado -un primero de 130 millones de euros, que se ha repartido entre 1.300 empresas y autónomos, y otro de 100 millones que se acaba de poner en marcha- para intentar mantener y reactivar la economía productiva. A la vez, ha colocado una nueva emisión de bonos de deuda pública por 125 millones de euros para hacer frente a la sacudida del coronavirus. El ministro de Finanzas, Eric Jover, en una de sus comparecencias públicas, ha estimado que el coste de la pandemia ascenderá a más de 400 millones de euros, que contempla cubrir con un aumento del endeudamiento, hasta los 1.500 millones de euros.

QUIÉN PAGA LA FACTURA?

El gran problema de todo es quién y cómo se paga la enorme factura económica y laboral que deja la Covidien-19. Hay que decirlo claro: Andorra no tiene pulmón financiero para aguantar los efectos de esta borrasca y un corralito , en un país donde manda la banca, es impensable.

Salvo el pequeño paréntesis del jefe de Gobierno socialdemócrata, Jaume Bartumeu, en Andorra siempre han mandado los mismos intereses y las mismas familias, ahora representadas por Xavier Espot. En su enorme soberbia y autocomplacencia, los poderes fácticos locales nunca han querido entrar en la Unión Europea, por miedo a perder sus privilegios egoístas, de corto vuelo, ya estar sometidos al control de Bruselas. Tampoco tuvieron la previsión, en tiempos de vacas gordas, de pedir la adscripción al Fondo Monetario Internacional (FMI).

CÓCTEL EXPLOSIVO

Por eso llora la criatura. El modelo económico que ha hecho posible el crecimiento del Principado en las últimas décadas (minúscula fiscalidad, secreto bancario, lavado de dinero, turismo, shopping , contrabando ...) saltó por los aires en 2015, con la polémica intervención de la BPA. En estos últimos cinco años, el intento gubernamental de crear un nuevo modelo, de acuerdo con la ortodoxia financiera y fiscal internacional, ha quedado en pañales, debido a las presiones y la hipocresía congénita de los poderes fácticos tradicionales.

El cóctel creado por el fuerte impacto de la pandemia y una estructura económica que pivota sobre el turismo y la administración pública es explosivo. Hay que tener en cuenta que en Andorra, el sector servicios (86%) y la construcción (9%) ocupan el 95% de la población asalariada, mientras que el sector industrial sólo emplea al 4%.

UN PAÍS AISLADO

Si tenemos en cuenta que el país no forma parte de la Unión Europea ni del FMI, instituciones que en estos momentos podrían aportar los recursos necesarios para hacer frente a los costes extraordinarios de la pandemia, entonces la situación se vuelve dramática. Objetivamente, y por todo este cúmulo de circunstancias, podemos afirmar que Andorra, que no tiene soberanía monetaria ni tampoco tiene acceso a las ayudas de Bruselas, del Banco Central Europeo (BCE) o del FMI, es el país del planeta que está en la coyuntura más jodida: está aislado en todos los sentidos y no tiene nadie que pueda ni quiera ayudarle.

Cuando volverán los ocho millones de turistas que daban vida a la economía andorrana? Esto nadie lo sabe y, en todo caso, no será antes del año 2022.

Y mientras tanto?

ENTRAR EN LA UNIÓN EUROPEA

Mientras tanto, Andorra tiene que hacer los deberes que no ha hecho en todos estos años por culpa de la miopía y los intereses espurios de su clase dirigente:
  • Dejar a de sandeces con la inacabable negociación del acuerdo de asociación con Bruselas, comerse el orgullo y pedir, directamente y de manera rápida, el ingreso en la Unión Europea. Esto tendría, entre otras muchas consecuencias, acabar con los ridículos controles aduaneros del río Runer y del Paso la Casa, impropios de la Europa del siglo XXI.
  • Facilitar el acceso a la nacionalidad andorrana a todos los trabajadores, profesionales y emprendedores que tengan la voluntad de arraigar en el país. De los 75.000 habitantes del Principado, más de la mitad (44.000) son extranjeros que tienen permiso de trabajo y / o residencia, además de los 6.000 que sólo tienen autorización de trabajo sin residencia. Esta situación es humanitariamente insostenible y es un agravio democrático, ya que esta mayoría de la población, que paga sus impuestos en Andorra, no tiene ningún derecho político a la hora de elegir sus representantes para codecidir el futuro del país.

EL PARAÍSO DE LOS YouTubers
  • Abrir realmente la economía del país y facilitar que se instalen nuevas empresas. Esto sólo es factible en un régimen de seguridad jurídica que escándalos como el del concurso para la adjudicación del casino dejan por tierra. De momento, la "apertura económica", anunciada a bombo y platillo por el Gobierno de DA, sólo se ha traducido en la llegada de jóvenes YouTubers y de deportistas profesionales que quieren aprovecharse de la baja fiscalidad del país del Pirineo para desaparecer el pago de impuestos en sus países de origen.

Proceder, sin más dilaciones, a la fusión de entidades bancarias. Que en un país de 75.000 habitantes haya cinco fichas bancarias (Crèdit Andorrà, Andbank, Morabanc, Vallbanc y Banco Sabadell de Andorra) es, sencillamente, un disparate. Terminado el delirio de convertir Andorra en una "plaza financiera" que pudiera competir con Luxemburgo o Suiza, los "señores del dinero" deben hacer un serio ejercicio de expiación y de humildad, reconocer sus miserias y ofrecer unos servicios financieros en consonancia con la dimensión y las necesidades de la sociedad andorrana.

SOLO EN EL MUNDO

Andorra está sola en el mundo. No tiene amigos ni socios. Esta es la amarga constatación que nos deja la pandemia del coronavirus. Consciente del monstruoso problema económico que le viene encima, el ministro de Finanzas, Eric Jover, se dirigió días atrás a su homólogo francés para pedir ayuda. Respuesta: imposible. La misma respuesta que ha recibido la petición hecha al Gobierno español.

Queda la carta del FMI. Andorra es de los pocos países del Mundo que no forman parte de este organismo con sede en Washington. Si las Naciones Unidas cuentan con 193 Estados adheridos, del FMI son socios 189.

LAS RECETAS DEL FMI

Antes de que estallara la pandemia, el Principado inició los trámites para apuntarse, previendo que necesitaría una importante ayuda financiera externa para hacer la necesaria reconversión del modelo económico del país. Pero el problema es doble. Por un lado, por ser miembro del FMI se calcula que el Gobierno de Andorra tendrá que hacer un desembolso superior a los 100 millones de euros y, en estos momentos, resulta más que complicado.

Del otro, ya se sabe que la ayuda que Andorra pueda solicitar y recibir del FMI no es gratis. Sus "hombres de negro" imponen siempre duras condiciones para garantizar el retorno de los préstamos que otorgan. Y, en el caso del Principado, no es difícil imaginar las recetas que exigirían: privatización de las parapúblicas (FEDA y Andorra Telecom), incremento sustancial de todos los impuestos (IGI, IRPF, sociedades ...), drástica reducción de la administración ( Gobierno y comunes) ...

DÓNDE ESTÁN LOS Copríncipe?

La situación es desesperada. Los andorranos pueden rezar a las vírgenes de Meritxell y de Canòlich. Pero también pueden preguntarse por qué sirven los copríncipes, los máximos representantes del poder institucional del Principado, que, en estos momentos de extrema gravedad colectiva, han demostrado que no están a la altura de la responsabilidad que les otorga la Constitución.

El copríncipe francés, que vive a 900 kilómetros de distancia, no tiene tiempo de pensar en Andorra. Bastante tiene con el desastre que provoca la pandemia en Hexágono. Ha hecho un donativo de 200.000 euros ... y "au revoir". El copríncipe episcopal, que vive en la Seo de Urgel, ha puesto de manifiesto su absoluta nulidad. Al fin y al cabo, el arzobispo Joan-Enric Vives depende de la Conferencia Episcopal Española y del Vaticano, que, en esta época histórica, no tienen capacidad operativa ni diplomática para aportar apoyo financiero tangible al pueblo andorrano.

"EL GRAN CARLEMANY"

A raíz de la penosa experiencia que está viviendo estas semanas en los valles de la Valira, es lícito cuestionarse, más allá de la nostalgia de los tiempos feudales, por la utilidad de la institución del Coprincipado. Ni Emmanuel Macron ni Joan-Enric Vives, además de buenas palabras y una limosna, no han hecho nada para ayudar a la sociedad andorrana a salir del profundo pozo donde ha caído.

En el himno del país del Pirineo, El Gran Carlomagno , se hace una loa a "bocado Príncipes defensores". ¿Dónde están hoy estos "Príncipes defensores" ante la peor disparate que ha sufrido Andorra desde hace siglos? Si los andorranos fueran serios y tuvieran conciencia democrática, una de las conclusiones que pondrían en práctica, tras superar la pandemia, es desembarazarse del anacrónico e ineficaz sistema heredado de los viejos Pariatges del siglo XIII, a la obra y construir una república moderna y libre para negociar y decidir su destino, sin la tutela absurda y nefasta del Elíseo y del Palacio Episcopal de la sede.

LA CAPITAL DEL PIRINEO

Los andorranos han demostrado, a lo largo de los tiempos, una gran capacidad para adaptarse a las nuevas realidades del Mundo cambiante y han sabido encontrar las oportunidades y las alianzas para preservar su independencia y labrar su progreso. A mí, siempre me ha admirado que en pleno Pirineo, en un pedazo de tierra de orografía muy difícil, se haya instalado y consolidado una comunidad que reúne 75.000 personas y que, hasta ahora, gozaba de un óptimo PIB per cápita (36.000 euros).

Del mismo modo que la sociedad andorrana "pata negra" fue capaz de unir esfuerzos para modernizar y democratizar las instituciones del Estado con la Constitución de 1993, la pandemia del Covidien-19, con la tragedia que ha desatado, puede ser el revulsivo que ayude a dar un nuevo paso adelante en la historia del país. El triste papel que han tenido los copríncipes ante la magnitud de la catástrofe que afronta Andorra pone al descubierto su inutilidad práctica.

LA INCOMODIDAD DEL PAPA FRANCISCO

Los andorranos no necesitan tutelas heredadas que perjudican la legítima aspiración al pleno ejercicio de las libertades personales y sociales y frenan sus contrastadas capacidades creativas y emprendedoras. La sociedad andorrana ha demostrado, de manera reiterada, su resiliencia y su amor a la independencia.

La república es la máxima expresión de la democracia. Y estoy convencido de que, en la actualidad, tanto el Elíseo como el Vaticano estarían contentos y aliviados si los andorranos asumieran sus responsabilidades y decidieran optar por modificar la Constitución y adoptar un sistema republicano. En especial, consta que el Papa Francisco está absolutamente incómodo con el poder terrenal que tiene la Iglesia, en la figura del arzobispo de la Seo de Urgel, en este Estado del Pirineo y lo considera un anacronismo y una contradicción insoportable con el mensaje cristiano y la misión evangelizadora.
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