La agresión de Estados Unidos e Israel contra Irán alcanza casi un mes esta semana. A pesar de que el presidente Donald Trump asegura que «Estados Unidos ha borrado a Irán del mapa», diversos indicios apuntan a que el conflicto está lejos de resolverse.
Fuentes revelaron a Axios que Washington y Tel Aviv mantienen visiones contrastantes sobre cómo finalizar la ofensiva, con Israel dispuesto a generar más caos para desestabilizar al Gobierno iraní. Situaciones como una posible escalada en el estrecho de Ormuz o el despliegue de tropas estadounidenses podrían influir decisivamente en el desenlace del conflicto.
El tránsito en el estrecho de Ormuz
En respuesta a la agresión estadounidense-israelí, Teherán ha bloqueado casi por completo el estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial que conecta el golfo Pérsico con el de Omán, por donde transita aproximadamente el 20 % del petróleo y gas mundial. Este bloqueo ha provocado un aumento significativo en los precios de los combustibles.
El estrecho de Ormuz, la verdadera ‘arma’ de Irán
Cualquier desarrollo en esta zona se presenta como la cuestión más crítica respecto a la duración del conflicto. Mientras el estrecho siga cerrado, Trump no podrá declarar victoria ni poner fin a las hostilidades, incluso si así lo desea.
Tensiones sobre el envío de tropas estadounidenses
A pesar de sus intentos por ofrecer respuestas ambiguas sobre el envío de tropas estadounidenses a Irán, distintos reportes indican que Trump está evaluando la posibilidad de desplegar miles de soldados con el objetivo de alcanzar ciertos objetivos estratégicos y así poner fin a la guerra.
Según las informaciones, una opción incluiría un despliegue en puertos iraníes o pequeñas islas del golfo Pérsico para contrarrestar las amenazas relacionadas con los bloqueos en el estrecho. Otras alternativas abarcan operaciones para confiscar uranio altamente enriquecido, o tomar instalaciones petroleras iraníes para cortar una fuente vital de financiación para Teherán.
El futuro del programa nuclear iraní
Poner fin al programa nuclear iraní ha sido uno de los principales objetivos tanto para EE.UU. como para Israel. En este contexto, fuentes aseguran que la Administración Trump ha considerado dos opciones: retirar todo el material nuclear del territorio iraní o enviar expertos nucleares para diluirlo in situ.
No obstante, Washington y Tel Aviv llevaron a cabo recientemente un ataque contra el complejo de enriquecimiento de uranio en Natanz. La Organización de Energía Atómica de Irán (OEAU) denunció este ataque como un acto que infringe leyes y obligaciones internacionales, incluido el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).
Deseos políticos y consecuencias inesperadas
Tanto Trump como Netanyahu han manifestado su deseo por un cambio de gobierno en Teherán e incluso han instado a la población iraní a levantarse contra sus líderes. Este anhelo llevó a Tel Aviv a asesinar al líder supremo Ali Jameneí, así como a otros funcionarios iraníes, sin considerar los posibles costos humanos.
Apenas esta semana, las Fuerzas Armadas israelíes asesinaron al secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Ali Larijani, durante un atentado en Teherán que también cobró la vida de su hijo Morteza Larijani. Aunque Israel considera esto una victoria dentro su campaña, algunos expertos advierten que podría tener repercusiones negativas para EE.UU., ya que Larijani era visto como un político abierto al diálogo.
Navegando hacia negociaciones?
A pesar del contexto tenso, reportes sugieren que la Administración Trump habría iniciado conversaciones preliminares sobre futuras negociaciones con Teherán. Sin embargo, Trump ha expresado claramente su falta de interés en llegar a un acuerdo. Por su parte, Irán continúa emitiendo advertencias contra sus adversarios y promete represalias más allá del Medio Oriente.
EE.UU. e Israel atacan un complejo nuclear iraní mientras Teherán responde desde su principal centro nuclear: MINUTO A MINUTO