El Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) de EE. UU. ha puesto en marcha una nueva revisión sobre los riesgos para la salud asociados con la radiación inalámbrica, mientras que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) ha eliminado páginas web que sostenían que los teléfonos móviles no representan un peligro. Esta acción podría señalar un cambio significativo en la política federal respecto a la seguridad de la radiación electromagnética (EMR), un tema que ha sido objeto de debate durante años entre científicos, reguladores y grupos de defensa.
La noticia, reportada inicialmente por el Wall Street Journal, sugiere que las agencias federales podrían estar reconsiderando sus posturas sobre los riesgos de la radiación inalámbrica. Miriam Eckenfels, directora del programa de Radiación Electromagnética y Wireless de Children’s Health Defense (CHD), expresó su apoyo a esta iniciativa, destacando que es un paso importante hacia el reconocimiento de las evidencias científicas que vinculan la radiación de radiofrecuencia (RF) con problemas de salud, incluido el cáncer.
Cambio en las afirmaciones sobre seguridad
La FDA confirmó que retiró las páginas con conclusiones obsoletas sobre la seguridad del uso del teléfono móvil como parte de una revisión científica más amplia. Andrew Nixon, portavoz del HHS, indicó que se deshabilitaron estas páginas debido a sus «viejas conclusiones» mientras se lanza un estudio para evaluar las lagunas en la investigación, especialmente en relación con las tecnologías inalámbricas emergentes.
Anteriores afirmaciones de la FDA sostenían que «la evidencia científica no ha vinculado la exposición a energía de radiofrecuencia proveniente del uso del teléfono móvil con problemas de salud». Sin embargo, críticos argumentan que estas agencias han basado sus conclusiones en estudios antiguos, muchos realizados antes del uso generalizado de teléfonos móviles, ignorando investigaciones más recientes que sugieren posibles daños.
Un estudio del Programa Nacional de Toxicología (NTP) realizado en 2018 encontró «evidencia clara» de que la radiación RF causaba tumores cancerosos en corazones de ratas machos, además de «alguna evidencia» relacionada con tumores en el cerebro y glándulas suprarrenales. A pesar de estos hallazgos, la FDA mantuvo su postura sobre la seguridad del uso del teléfono móvil.
Dudas sobre el futuro regulatorio
A medida que avanza esta revisión por parte del HHS, algunos expertos permanecen escépticos. Joel Moskowitz, profesor de salud pública en UC Berkeley y miembro de la Comisión Internacional sobre los Efectos Biológicos de los Campos Electromagnéticos (ICBE-EMF), decidió no participar en el estudio del HHS debido a desacuerdos previos con Kennedy sobre vacunas y otros temas. Moskowitz insinuó que este esfuerzo podría ser solo una táctica para posponer acciones regulatorias significativas.
Por otro lado, W. Scott McCollough, abogado principal en casos relacionados con EMR para CHD, argumentó que el estudio del HHS está alineado con las recomendaciones expertas solicitadas por ICBE-EMF respecto a estándares más estrictos para la seguridad ante EMF.
La decisión reciente de la FDA también coincide con otra medida polémica: el relajamiento del control sobre dispositivos portátiles inalámbricos, permitiendo que algunos eviten revisiones médicas. Aunque el comisionado Marty Makary presentó este cambio como un impulso a la innovación, Eckenfels advirtió que esto ignora preocupaciones sobre privacidad y exposición a radiación.
A pesar del escepticismo existente entre algunos científicos y expertos en salud pública, muchos defensores esperan que esta revisión conduzca a estándares más estrictos para proteger al público. La eliminación por parte de la FDA de afirmaciones previas sobre seguridad y el nuevo enfoque del HHS sugieren una posible reevaluación significativa por parte de las agencias federales respecto a los riesgos asociados con tecnologías inalámbricas omnipresentes.