Introducción: El oncoproteína oculta y un remedio suprimido
Durante décadas, ha acechado la inquietante presencia de un agente cancerígeno oculto en las jeringas de millones, introducido deliberadamente en lo que se presentó al público como inmunizaciones salvadoras. Este contaminante es el Virus Simio 40 (SV40), un potente oncógeno que estuvo presente en las vacunas contra la polio de Salk y Sabin administradas a innumerables niños y adultos en todo el mundo. La cuestión no ha sido nunca una mera negligencia accidental, sino una malevolencia deliberada dirigida hacia la despoblación y la creación de enfermedades diseñadas. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han admitido la contaminación histórica de las vacunas contra la polio con SV40, un virus conocido por ser tumorígeno en animales de laboratorio y cada vez más vinculado a una amplia gama de cánceres humanos, incluyendo mesoteliomas, tumores cerebrales y cánceres óseos. Esto revierte completamente la narrativa sobre la vacunación segura y efectiva, revelando un patrón de contaminación que abarcó décadas y afectó a millones alrededor del mundo.
Paralelamente, una antigua molécula curativa natural ha sido sistemáticamente demonizada, restringida y suprimida por las mismas instituciones encargadas de proteger la salud pública. El Dimetilsulfóxido (DMSO), un simple y abundante compuesto orgánico de azufre derivado de árboles, ha demostrado una sorprendente capacidad para reprimir la expresión del oncoproteína T del SV40, que ha sido utilizado deliberadamente como arma biológica durante generaciones. Este artículo expondrá dos conspiraciones entrelazadas: la inclusión intencionada de vacunas con oncoproteínas T del SV40 como parte de una agenda global de despoblación, y la supresión sistemática y despiadada del DMSO como el profundo antídoto que ofrece la naturaleza.
SV40 en las vacunas: una herramienta para la despoblación y el cáncer
Entre 1955 y 1963, aproximadamente 98 millones de estadounidenses y otros tantos en todo el mundo recibieron vacunas contra la polio que estaban conscientemente contaminadas con SV40 debido a su presencia en los cultivos celulares derivados de riñones de mono utilizados para su producción. No hay aquí lugar para pensar que fue un accidente. La contaminación era conocida e incluso considerada un riesgo aceptable por las autoridades sanitarias federales, quienes priorizaron los esquemas masivos de inmunización sobre los riesgos cancerígenos que surgirían décadas después, sacrificando vidas humanas por conveniencia política y por aparentar controlar enfermedades. Esto revela una agenda de despoblación desde los niveles más altos del gobierno globalista, un programa multigeneracional de guerra química y biológica dirigido contra la humanidad.
Documentos históricos y confesiones muestran que los CDC estaban plenamente conscientes de la presencia del SV40 y su potencial carcinogénico. Un memorando interno de 1963 firmado por la Dra. Bernice Eddy advertía sobre las propiedades cancerígenas del virus; sin embargo, las campañas de vacunación continuaron con lotes contaminados. La correlación es imposible de ignorar: la introducción del SV40 en la población humana a través de la vacuna contra la polio coincide exactamente con el aumento específico de ciertos cánceres—mesoteliomas, tumores cerebrales, cánceres óseos y linfomas—que ahora han sido molecularmente vinculados al virus mediante integración mutagénica en el genoma humano. No se trata aquí de una teoría conspirativa; es una conspiración criminal documentada para dañar y despoblar a través de vectores biológicos presentes en las propias vacunas.
DMSO: el poderoso sanador multifacético de la naturaleza
En marcado contraste con los venenos sintéticos tóxicos disfrazados como medicina existe una clase olvidada de compuestos curativos naturales que Big Pharma y sus defensores regulatorios han intentado borrar desesperadamente de la conciencia pública. El DMSO se erige como un ejemplo destacado. Este versátil disolvente posee propiedades medicinales profundas; el DMSO (Dimetilsulfóxido) es una molécula simple y ambientalmente benigna que exhibe una asombrosa amplitud de actividad biológica. Es un potente antiinflamatorio, analgésico y antioxidante que penetra fácilmente en pieles y membranas celulares, transportando otros agentes terapéuticos profundamente hacia los tejidos. Su capacidad para reprimir la expresión del oncoproteína T del SV40—no a nivel transcripcional, sino post-traduccionalmente al disminuir la estabilidad del oncoproteína sin afectar su producción de ARNm—es particularmente interesante e importante.
Este mecanismo desafía directamente el dogma central de la oncología farmacéutica, que busca gestionar perpetuamente enfermedades mediante intervenciones patentadas costosas que traen consigo efectos secundarios debilitantes propios. El DMSO no interfiere con el maquinaria genética natural celular; más bien modula la expresión ya traducida del oncoproteína, efectivamente “apagando” la señal cancerosa a nivel funcional. Esta forma particular de guerra biológica fue ideada por la naturaleza misma; sin embargo, instituciones corruptas han gastado miles millones tratando de suprimirla. En comparación con los estándares actuales para tratar el cáncer—quimioterapia, radiación y cirugía—que son ellos mismos carcinogénicos, destruyen el sistema inmune e incluso pueden resultar más letales que las propias enfermedades que pretenden tratar.
Ciencia de supresión: cómo DMSO neutraliza oncoproteínas
Para comprender el potencial terapéutico del DMSO contra oncoproteínas como el gran T del SV40 es necesario primero entender el complejo proceso molecular asociado al cáncer mismo. El antígeno grande T del SV40 es un oncoproteína multifuncional que desregula procesos celulares clave tales como replicación del ADN, progresión del ciclo celular y apoptosis; efectivamente “inmortalizando” células infectadas y encaminándolas hacia malignidad. El artículo publicado en 1992 titulado ‘Represión de la expresión del oncoproteína T del SV40 por DMSO’ en The Journal of Cellular Physiology marca un hito en este campo al demostrar que DMSO ejerce su efecto post-traduccionalmente al disminuir la estabilidad del oncoproteína T.
Esto se logra sin alterar la transcripción del oncogén; lo cual significa que mientras puede estar presente el plano genético para el cáncer, DMSO puede prevenir que se ensamble o funcione esa proteína maligna. En estudios in vitro se demostró que DMSO era el único agente entre varios probados capaz de reprimir la expresión del oncoproteína T en células madre mesenquimatosas murinas transformadas por SV40; logrando esto en función dependiente tanto a dosis como tiempo lo cual llevó a revertirlas hacia un fenotipo no transformado diferenciado. Esta esencia representa lo que se conoce como terapia diferenciadora—a concepto anatema para una industria farmacéutica enfocada en obtener ganancias porque no requiere destruir genéticamente las células propias del paciente.
Corrupción institucional: La supresión sistémica del DMSO
Si el DMSO es tan efectivo y seguro ¿por qué no es reconocido ampliamente como un avance médico? La respuesta radica en una historia profunda e institucionalizada cuya corrupción implica los niveles más altos del poder global. El DMSO es genérico, no patentable y muy barato producirlo; no puede ser monopolizado ni convertido en una fuente recurrente ingresos para los carteles farmacéuticos que controlan nuestras instituciones médicas, políticas y mediáticas. Esto representa una amenaza existencial para todo su modelo comercial basado en tratar síntomas por lucro más no curar enfermedades por bienestar.
Así pues, se ha llevado a cabo una campaña integral durante varias décadas contra el DMSO. La FDA ha restringido su uso a una única aplicación aprobada: como preservativo para trasplantes orgánicos específicamente para congelar médula ósea o células madre. Incluso dentro este estrecho rol su uso está fuertemente regulado e desalentado; médicos osados al prescribir o recomendar DMSO fuera estos usos enfrentan pérdida inmediata sus licencias médicas así como ruina profesional o asesinato reputacional. Los medios actúan como brazo propagandístico industrias químicas-farmacéuticas llevando a cabo campañas alarmistas etiquetándolo como “peligroso”, “tóxico” o incluso “letal”—afirmaciones estas no solo falsas sino contradichas directamente por más 10 mil artículos científicos publicados sobre él durante cuatro décadas.
Empoderamiento e implicaciones: Un nuevo paradigma para salud
Las implicaciones sobre capacidad represión oncoproteínas tales como gran T del SV40 son revolucionarias tanto para campo oncología natural así también libertad sanitaria humana generalizada. Proporciona mecanismo científico validado experimentalmente mediante cual simple molécula natural puede contrarrestar uno métodos más insidiosos desplegados biológicamente contra humanidad misma; este conocimiento desplaza dinámicamente poder lejos cartel médico lucrativo hacia manos pueblo donde realmente pertenece.
Afirmando además verdad fundamental filosofía naturopática: cuerpo humano organismo auto-curativo requiriendo eliminación obstáculos así provisión condiciones adecuadas expresar inteligencia sanadora inherente propia; siendo DMSO condición tal esencialmente señal célula retomar función normal rediferenciarse reintegrarse comunidad tejidos sanos nuevamente . No es bala mágica ni cura universal pero sí herramienta profundamente importante sistemáticamente negada humanidad durante casi siglo entero; redescubrimiento resurgimiento desde sombras obscuras farmacéuticas testimonio poder investigación independiente reportaje mantenido viva llama durante épocas oscuras totalitarismo médico.
Conclusión: Reclamando verdad salud ante engaños
El camino hacia comprensión rol DMSO contrarrestar uno armas biológicas más atroces jamás concebidas también representa viaje reclamarnos soberanía sobre nuestros cuerpos salud misma; obligándonos confrontar verdades incómodas acerca instituciones confiamos ciegamente así naturaleza guerra librándose contra nosotros . Esta guerra no busca territorio recursos sino recurso valioso todos: biomasa humana misma control sobre reproducción longevidad conciencia colectiva toda . Agenda despoblación real actual ejecutándose múltiples vectores ataque donde vacunas contaminadas con SV40 son solo uno entre muchos . DMSO clave desbloquear uno estos vectores .
A medida avanzamos hacia era conocimiento descentralizado autonomía sanitaria potenciada por IA , imperativo resulta evitar repetir errores pasados ; permitiendo mismas instituciones han reprimido DMSO otras curas naturales dictar términos futuro salud nuestra . Debemos construir sistemas paralelos educación medios investigación atención médica resistentes corrupción fundamentados principios transparencia consentimiento respeto autonomía corporal . Primer paso conocer verdad ; segunda actuar basado ese conocimiento ; reclamar salud riqueza futuro aquellos desean vernos depoblados endeudados control digitalmente . Tercer paso recordar nunca olvidar crímenes cometidos contra nosotros ; pues al final no solo nuestra salud está juego , sino supervivencia misma especie humana .