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El Senado de EE. UU. votará para limitar acciones militares en Venezuela tras la captura de Maduro
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El Senado de EE. UU. votará para limitar acciones militares en Venezuela tras la captura de Maduro

jueves 08 de enero de 2026, 20:50h

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El Senado de EE. UU. se prepara para votar sobre una resolución bipartidista que busca bloquear acciones militares adicionales contra Venezuela, tras la reciente operación militar que resultó en la captura del líder venezolano Nicolás Maduro. Esta medida enfrenta desafíos significativos, incluyendo la necesidad de apoyo republicano y una mayoría de dos tercios para anular un posible veto presidencial. El debate se centra en la autoridad constitucional, con críticos acusando al presidente de excederse y eludiendo el poder del Congreso para declarar la guerra. Este voto representa una prueba crucial sobre si el Congreso reassertará su control sobre los compromisos militares o continuará cediendo poder al ejecutivo. La resolución, impulsada por líderes demócratas y republicanos, busca reafirmar el papel del Congreso en asuntos de guerra y paz, en un contexto donde las acciones unilaterales presidenciales han aumentado en las últimas décadas.

El Senado de EE. UU. se prepara para votar una resolución bipartidista sobre los poderes de guerra, que busca bloquear cualquier acción militar adicional contra Venezuela. Esta decisión se produce tras una operación militar extraordinaria en la que fuerzas estadounidenses capturaron al líder venezolano, Nicolás Maduro. La resolución enfrenta importantes obstáculos, ya que requiere el apoyo de los republicanos para ser aprobada y una mayoría de dos tercios para anular un posible veto presidencial.

El debate gira en torno a la autoridad constitucional, con críticos acusando al presidente de exceder sus límites y eludir el poder exclusivo del Congreso para declarar la guerra. El resultado de esta votación es considerado una prueba crucial para determinar si el Congreso reestablecerá su supervisión sobre los compromisos militares o seguirá cediendo poder al ejecutivo.

Un desafío directo a la autoridad presidencial

En un desafío directo a la autoridad del presidente, el Senado estadounidense está avanzando hacia una votación sobre una resolución que restringe las acciones militares contra Venezuela. Este movimiento sigue a una operación sin precedentes donde fuerzas estadounidenses secuestraron al mandatario venezolano. La medida de poderes de guerra, impulsada por senadores demócratas y republicanos, busca obligar al presidente Donald Trump a solicitar aprobación del Congreso para cualquier hostilidad futura. Este empuje legislativo establece el escenario para un profundo enfrentamiento constitucional, poniendo a prueba el equilibrio de poder entre las ramas ejecutiva y legislativa en asuntos de guerra y paz.

La resolución, patrocinada por el líder de la minoría del Senado, Chuck Schumer, junto con los senadores Tim Kaine, Rand Paul y Adam Schiff, tiene carácter privilegiado, lo que garantiza su discusión en el pleno. Sus defensores argumentan que la acción militar contra Venezuela, llevada a cabo sin autorización del Congreso, representa una peligrosa expansión del poder ejecutivo unilateral. Aseguran que esto viola la Constitución, que otorga al Congreso la única autoridad para declarar la guerra y contraviene el derecho internacional.

La historia de impotencia legislativa en los poderes de guerra

Esta votación es solo el último capítulo en una larga lucha por los poderes bélicos. Desde 1942, el Congreso no ha declarado formalmente la guerra; en cambio, ha aprobado amplias Autorizaciones para el Uso de Fuerza Militar para conflictos como los de Irak y Afganistán. En las últimas décadas, presidentes de ambos partidos han actuado militarmente sin mandatos claros del Congreso, mientras que los legisladores han protestado pero no han logrado imponer restricciones vinculantes.

Resoluciones similares destinadas a frenar la campaña del gobierno contra Venezuela fracasaron tanto en el Senado como en la Cámara Baja a finales de 2025, principalmente por líneas partidarias. El actual esfuerzo cobra urgencia debido a la magnitud de la operación del sábado pasado, que expertos consideran un claro caso que justifica la intervención del Congreso. “Cualquiera de las excusas que los presidentes han utilizado en el pasado para justificar acciones militares unilaterales simplemente no se aplica aquí”, afirmó David Janovsky del Proyecto sobre Supervisión Gubernamental.

Respuesta moderada del GOP ante acciones audaces

La respuesta republicana ante el secuestro de Maduro ha sido mayormente favorable, lo cual complica el camino para la resolución. Aunque algunos senadores republicanos conocidos por su escepticismo hacia la política exterior—como Susan Collins, Lisa Murkowski y Josh Hawley—podrían considerarse votos potenciales a favor de la medida, muchos han alabado los resultados de la operación. El líder mayoritario del Senado, John Thune, describió el arresto de Maduro como “un primer paso importante hacia llevarlo ante la justicia”.

Esta dinámica resalta las dificultades políticas para reunir oposición bipartidista ante una misión militar dramática y exitosa, incluso cuando plantea serias preguntas constitucionales. Algunos demócratas también han moderado sus críticas, centrándose más en los planes administrativos para el futuro de Venezuela que en la legalidad de la operación.

Señales de desafío y acciones futuras por parte de la administración

La administración Trump ha desestimado la necesidad de aprobación congresional al calificar la operación contra Maduro como una acción policial contra un narcotraficante acusado. Sin embargo, también ha amenazado con expandir las acciones militares, incluyendo una posible “segunda ola” contra el nuevo liderazgo venezolano y ataques continuos a presuntos barcos dedicados al tráfico de drogas. Esta postura desafía abiertamente al Congreso.

“Contamos con un buen apoyo congresional”, dijo Trump a NBC News, mostrando confianza. “¿Por qué no nos apoyarían?” Esta retórica subraya cómo la administración percibe un amplio margen ejecutivo en asuntos de seguridad nacional, una perspectiva cada vez más consolidada durante múltiples presidencias.

Un momento definitorio para los controles y equilibrios

La próxima votación del Senado va más allá de un desacuerdo político; es un referéndum sobre un principio fundamental de la democracia estadounidense. Aunque es poco probable que esta resolución se convierta en ley frente a un veto seguro, su aprobación representaría un rechazo formal y bipartidista desde una cámara del Congreso. Un fracaso señalaría una continuación en la aceptación erosionada de los poderes bélicos legislativos.

A medida que la postura militar estadounidense cerca de Venezuela permanece elevada, el resultado podría comenzar a restaurar un control crítico sobre el poder presidencial o cimentar aún más un precedente de deferencia congresional. En una era marcada por conflictos persistentes y no declarados, esta decisión resonará mucho más allá del Caribe y moldeará los límites de autoridad ejecutiva para futuras presidencias.

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