Expertos consultados por la BBC han señalado que es poco probable que se logren avances significativos en inteligencia artificial o en otros temas durante las reuniones entre Trump y Xi esta semana.
La situación de Taiwán continúa siendo un punto delicado en la diplomacia. El Congreso de EE. UU. ha aprobado una venta de armas multimillonaria a Taiwán, que está pendiente de la firma de Trump. Hasta ahora, el presidente ha optado por retrasar esta decisión, considerándola como una herramienta de negociación con China.
Tensiones sobre Taiwán
Beijing ha manifestado su intención de "reunificar" a Taiwán, que se autogobierna, y no ha descartado el uso de la fuerza para lograrlo. Según el analista Firestein, Xi Jinping espera que Trump se comprometa a extender el retraso en la venta de armas o evite la transacción por completo.
Ambos líderes enfrentan desafíos económicos internos; Xi planea aprovechar esta visita para abordar la profundización del comercio entre EE. UU. y China. Sin embargo, esto podría generar problemas políticos para Trump, ya que algunos miembros de su gabinete y sus seguidores mantienen una postura crítica hacia China.
Desafíos políticos y relaciones personales
El Secretario de Transporte de EE. UU., Sean Duffy, envió una carta a Ford Motor Company en septiembre instando a la empresa a cortar vínculos con China por motivos de seguridad nacional y protección del empleo estadounidense.
A pesar de los obstáculos evidentes antes de que se firmen nuevos acuerdos entre EE. UU. y China, está claro que Trump considera fundamental el contacto personal con Xi para avanzar en las negociaciones.
"Trump ha decidido que, pase lo que pase, debemos evitar una relación confrontacional con China", afirmó Stephen Orlins, presidente del Comité Nacional sobre Relaciones EE. UU.-China. "Cree que cuanto más se reúnan él y el presidente Xi, menos confrontacional será esa relación", añadió Orlins.
Con información adicional de Daniel Bush, corresponsal en Washington.