Estados Unidos ha reafirmado su compromiso de proteger a sus aliados en Asia, Japón y Corea del Sur, justo antes de la cumbre entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y el líder chino, Xi Jinping. Esta declaración fue emitida tras una reunión de cancilleres celebrada en Nueva York.
En esta reunión, Estados Unidos estuvo representado por Marco Rubio, mientras que Corea del Sur fue representada por Cho Hyun y Japón por Toshimitsu Motegi.
Compromiso con la defensa
En la declaración conjunta, se subrayó que “Estados Unidos reiteró sus inquebrantables compromisos con la defensa de Japón y la República de Corea, respaldados por la inigualable potencia militar estadounidense, incluidas sus capacidades nucleares, y reafirmó sus compromisos de disuasión ampliada con Japón y la República de Corea”, según lo indicado en el comunicado oficial.
Además, los tres países hicieron hincapié en la necesidad de mantener la paz y estabilidad en el estrecho de Taiwán. También expresaron su deseo de resolver pacíficamente las cuestiones relacionadas con este estrecho y se manifestaron en contra de cualquier intento de modificar unilateralmente el statu quo.
Amenazas y diálogo
Estados Unidos, Japón y Corea del Sur han alertado sobre las supuestas amenazas provenientes de la República Popular Democrática de Corea (RPDC), al tiempo que reafirmaron su firme compromiso con la desnuclearización total del país. No obstante, también dejaron claro que están abiertos al diálogo.
Es relevante mencionar que anteriormente Trump había ordenado reducir los ejercicios militares estadounidenses con Corea del Sur, argumentando su intención de mantener una buena relación con la RPDC y criticando a Seúl por no apoyar a Washington en el conflicto contra Irán.
- Taiwán se autogobierna desde 1949. Sin embargo, muchos países, incluida Rusia, reconocen a la isla como parte integral de la República Popular China. A pesar de este reconocimiento, EE.UU. vende armas a Taiwán y lleva a cabo ejercicios militares regulares junto a otros países de la OTAN, lo que Pekín considera una injerencia en sus asuntos internos.