La tensión entre Israel y Hamas se intensifica, con la posibilidad de un nuevo conflicto armado a la vista. Según un informe del Wall Street Journal, el ejército israelí ha elaborado planes para una nueva operación terrestre en Gaza, mientras que Hamas se niega a cumplir con uno de los requisitos fundamentales del plan de paz propuesto por el presidente Donald Trump: el desarme completo. Esta negativa refleja un estancamiento crítico que podría poner fin al alto el fuego vigente desde octubre, abriendo la puerta a más violencia en la región.
En la actualidad, Gaza se encuentra dividida aproximadamente en partes iguales entre las Fuerzas de Defensa de Israel y Hamas, como parte de un acuerdo temporal establecido en la primera fase del plan de paz de 20 puntos de Trump. La segunda fase contempla que Hamas renuncie al control gubernamental y entregue sus armas, lo que permitiría a Israel retirarse a una zona de seguridad más reducida e introducir una fuerza internacional de estabilización. Sin embargo, el progreso se ha detenido completamente en torno a la cuestión del armamento.
Reforzando capacidades militares
En lugar de desarmarse, Hamas ha utilizado el periodo de alto el fuego para reconstruir sus capacidades militares, según informan funcionarios árabes e israelíes. El grupo está restaurando parte de su infraestructura de túneles dañada, nombrando nuevos comandantes y reabasteciendo sus recursos financieros. Las fuentes citan el acceso a dinero almacenado en túneles, impuestos sobre bienes y servicios en Gaza y una afluencia de fondos provenientes de Irán como claves para este resurgimiento económico.
Este flujo financiero renovado ha permitido a Hamas reanudar el pago regular a sus aproximadamente 20,000 combatientes, impulsando así sus esfuerzos de reclutamiento. “Hamas se está centrando en reconstruir las capacidades militares perdidas durante la guerra”, reportó el Journal. Estas actividades contravienen directamente tanto el acuerdo de alto el fuego como los términos del plan de paz estadounidense, que exigen el desarme del grupo.
Ante esta situación, Israel también está tomando precauciones. El jefe del Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, afirmó en noviembre que Israel “debe estar preparado para transitar rápidamente hacia un ataque amplio al otro lado de la línea amarilla”, refiriéndose al territorio controlado por Hamas. Un funcionario israelí indicó que si Hamas no entrega voluntariamente sus armas, Israel lo obligará a hacerlo.
Un estancamiento complicado
A pesar de estos planes, funcionarios israelíes han declarado al Journal que no hay intenciones inmediatas de entrar en áreas controladas por Hamas y están dispuestos a dar más tiempo para desarrollar el plan estadounidense. Cualquier decisión sobre un nuevo ataque sería tomada políticamente por los líderes israelíes. Los analistas sugieren que si los combates se reanudan, Israel podría optar por una invasión a gran escala en Gaza City para forzar una rápida rendición o avanzar lentamente controlando territorio pieza por pieza.
“Sería mucho más rápido y fácil de lo que la gente quiere creer”, comentó Erez Winner, exfuncionario superior del planeamiento militar israelí, señalando la facilidad para evacuar a los palestinos que ya viven en tiendas. “Es ajustar planes que ya tenemos a la situación actual.”
El proceso de paz estadounidense enfrenta serias dificultades ante este estancamiento. Pocos países están dispuestos a unirse a la propuesta fuerza internacional de estabilización mientras Hamas siga armado. Además, tanto Estados Unidos como Israel han afirmado que no habrá esfuerzos significativos para reconstruir Gaza hasta que Hamas se desarme. Otros elementos también permanecen incompletos, como la apertura total del cruce fronterizo Rafah con Egipto.
El presidente Trump ha respaldado la postura firme de Israel al declarar a finales de diciembre que Hamas tendría “un período muy corto para desarmarse” y advirtiendo que “habrá consecuencias graves”. Reiteró en Fox News: “Han hecho un acuerdo para desarmarse. Vamos a tener que asumir que lo harán, pero saben que no es su naturaleza desarmarse.”
La situación actual presenta una realidad inquietante: un regreso a la guerra tendría consecuencias devastadoras para los aproximadamente dos millones de palestinos en Gaza, muchos de los cuales ya están desplazados y viviendo en condiciones extremas. Con Hamas rearmándose e Israel elaborando planes bélicos, parece que la calma temporal no es más que un interludio antes del próximo estallido violento. Las cuestiones centrales sobre seguridad y autoridad sobre Gaza siguen sin resolverse, sugiriendo un futuro donde la próxima explosión de violencia es solo cuestión de tiempo.
Fuentes para este artículo incluyen:
RT.com
WSJ.com
NYPost.com
La noticia en cifras
| Cifra |
Descripción |
| 50% |
Proporción de control entre las Fuerzas de Defensa de Israel y Hamas en Gaza. |
| 60,000 |
Estimación del número de rifles que posee Hamas. |
| 20,000 |
Número aproximado de combatientes de Hamas. |