La violencia organizada, los bloqueos en carreteras impuestos por los cárteles, la quema de autobuses y el secuestro de ciudadanos comunes son situaciones que su comunidad ha soportado durante dos décadas. Así lo manifiesta una residente que ha vivido en primera persona el conflicto del estado con los cárteles, el cual se intensificó desde la presidencia de Felipe Calderón en 2006.
Una lucha prolongada
Desde entonces, la población ha enfrentado un clima de inseguridad constante, donde las acciones violentas de los grupos criminales han marcado su vida cotidiana. La percepción del miedo y la incertidumbre se han convertido en parte integral de la existencia diaria para muchos.
A medida que la situación se agrava, las comunidades locales claman por soluciones efectivas que les permitan recuperar la paz y la seguridad que una vez disfrutaron. Sin embargo, el camino hacia la estabilidad parece estar plagado de obstáculos significativos.