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Lecciones Talibán (4)
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Lecciones Talibán (4)

Por Carlos González
lunes 11 de octubre de 2021, 08:45h

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En la estructura de cualquier Grupo Social organizado (GSO), lo tercero más importante, y que por ese orden apareció en la historia, por las necesidades de desarrollo de los mismos, es… La jerarquía. Debemos analizarla en profundidad.

¿Qué entendemos por jerarquía? – Toda la estructura de cargos, con poderes concretos, que el gobierno de turno de ese GSO haya creado por órdenes de su líder físico máximo, o por las leyes de turno. Todo ese personal ha de hacer llegar las órdenes de gobierno hasta los más pequeños rincones del territorio, y hacer que la ley se cumpla. Desde el presidente del gobierno hasta el último de los soldados y conserjes constituyen la jerarquía de ese GSO. Y digo Jerarquía, porque puede decirse que hablamos de Burocracia, pero no solo de ella, porque los Gobernadores civiles o militares, los directores generales de áreas concretas, médicas, urbanísticas, de pesca, etc. no son burócratas, sino estructuras imprescindibles en un nuevo estado, los nombre quien los nombre, o de la ideología que sean.

Ahora, al analizar el conflicto con Afganistán, descubrimos que uno de los mayores problemas es la estructura, formas y cumplimientos de su Jerarquía, o lo que en realidad con valores de Occidente diríamos… La inexistencia de la misma. O por lo menos, no hay una estructura jerárquica seria.

Debemos estudiar en España el S. XIX y los problemas de toda la burocracia estatal. Léase a Galdós en, Miau, y entenderemos mucho de lo que las autoridades de Afganistán, aun no se han planteado. Estudiemos cómo aquí los políticos de turno cesaban a los del antiguo gobierno, y nombraban a sus seguidores. Analicemos cómo al final han surgido las oposiciones transparentes, los derechos de los funcionarios independiente de los políticos de turno, y todo lo que lleva a un estado moderno con sus profesionales técnicos que son los que informan, y a veces rubrican y suscriben, las decisiones de los políticos.

En Afganistán no existe nada de todo lo anterior. Ellos, en cuanto a burocracia y jerarquía del estado, están en pleno final de nuestra Edad Media.

¿Qué le motiva a un dirigente tribal afgano, respecto al futuro de sus hijos? – Pues igual que a un jefe de Clan Escocés, que su hijo sea un fuerte guerrero. Que aprenda, única y exclusivamente, a luchar y guerrear.

¿Le importa que sea un buen abogado, médico, ingeniero, experto en urbanismo o en política sanitaria? -en absoluto. Esto le parece tan raro como que su hijo se formara para ser… Homosexual. Un “Hombre” de verdad solo puede ser un guerrero escopeta en mano, y todo lo demás, sobra. Así piensa un dirigente afgano.

Como ya ha quedado explicado que ellos viven con anterioridad a la llegada de Hegel, en Europa, este autor, tras su demostración de la Teoría del estado, que está más allá de cualquier grupo político o ideología -es la vuelta al año 185 de nuestra Era en el cual se inauguró el Panteón Romano. Este significa que cada persona o grupo puede rezar al dios que quiera, o seguir la Ideología que crea conveniente, pero el estado es el seguimiento de las leyes legítimamente debatidas y dictadas por el Senado de Roma, ahora por los parlamentos respectivos, y que constituyen la verdadera esencia del funcionamiento legal de todos los estamentos, y de todos y cada uno de los ciudadanos- es el que formó a toda Europa, y después a los EEUU en la concepción -y demostración práctica- de que un estado es en realidad una serie de Burócratas, y otras autoridades nombradas por ley, que son los que mantienen la verdadera estructura del estado y hacen que este funcione.

Cada uno puede pensar lo que quiera, y ser islamista, Cristiano o Marxista, pero el estado es otra cosa, o muy por encima de todas esas creencias o ideologías. La construcción de infraestructuras o la política de educación y formación en las universidades ha de ser técnica, científica, o de lo contrario ese grupo social nunca evolucionará y se quedará absolutamente anquilosado. Como les ocurre a ellos al aferrarse a unas ideas Islámicas, muy válidas en su nacimiento, incluso novedosas y mejores que las demás en su época, pero que hoy, como las Judaicas o las Cristianas, no son operativas en absoluto para construir un estado en el que quepamos todos y se desarrolle con normalidad.

Las estructuras del estado son imprescindibles en los tiempos en que vivimos, a Europa y EEUU les ha llevado doscientos años desarrollarlas e ir puliendo su fallos. Los Talibán aún no son partidarios ni de que existan. Los hechos les obligarán a implantarlas, y puede que no les lleve tanto como a nosotros normalizarlas, pero antes de cincuenta años es casi imposible que puedan disponer de unos cuadros humanos que puedan llevar un estado sin que un loco de turno monte, con las armas en la mano, desde un control de carretera al cobro de unos impuestos. Y sin esos técnicos no se podrá, menos aún, efectuar el cobro, correcto y legítimo, de unas tasas arancelarias de importación o exportación.

Lo único que habrá las próximas décadas es una corrupción galopante y un dominio de parcelas de ese presunto estado por jefes tribales como si de clanes escoceses en las Highlands se tratase.

De momento… No esperemos de ellos nada más, y menos aún… Nada bueno.

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