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¡Que los Estados ya dejen alentar catástrofes incendiarias!

¡Que los Estados ya dejen alentar catástrofes incendiarias!
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(Foto: Cibeles AI)
Por Alejandro A. Tagliavini
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alexalejandrotagliavinicom/4/4/24
lunes 13 de julio de 2026, 23:31h

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Antes que nada, y para que se queden tranquilos, aclaro que el "pulmón del planeta" son los océanos, no los árboles, ya que generan entre el 50 y el 90% -según diferentes expertos- del oxígeno global gracias al fitoplancton marino.

Señalo esto antes de recordar los incendios forestales más grandes de la historia, todos se iniciaron en tierras de origen estatal. Primero, el de la taiga siberiana de 2003 (Rusia) cuando el fuego arrasó 22 millones de hectáreas. Luego, los australianos de 2019/2020 cuando fueron destruidas 17 millones hectáreas. Y tercero los incendios en Bolivia en 2019 que arrasaron más de 6,5 millones de hectáreas de selva amazónica.

En este último, es cierto que fueron campesinos los principales responsables de encender el fuego, pero incitados por el gobierno. Evo Morales, presidente de Bolivia en ese entonces, aprobó un decreto que permitía la quema “controlada” de bosques en los departamentos amazónicos bolivianos de Santa Cruz y Beni, donde comenzaron los fuegos extendiéndose luego al Brasil.

Sucede que el gobierno entregó tierra de manera gratuita y, si bien puede parecer muy “caritativo”, esto acarrea dos problemas. Por un lado, que no se valore y, por tanto, no se cuide la propiedad y, por otro lado, que los ocupantes no tengan los recursos necesarios. El propio Morales dijo que "Las pequeñas familias, si no chaquean, ¿de qué van a vivir?". Chaquear en Bolivia significa deforestar un terreno mediante la tala y quema. Sucede que estas familias pobres no tenían el equipamiento necesario para desforestar, y transformar en cultivables las tierras, con lo que no tenían otra solución que quemar la maleza.

Todos estos mayores incendios de la historia comenzaron en tierras estatales con escasa guardia para detección temprana. Además, estos bosques fiscales suelen estar descuidados. Ya decía santo Tomás que “cada uno es más solícito en la gestión de aquello que le pertenece que en lo que es común… porque se administran más ordenadamente las cosas cuando a cada uno incumben sus propios intereses”.

Son las personas comunes -el mercado- las que con más fuerza se dedican a la preservación de la naturaleza. Irónicamente, el ganado vacuno, por caso, no se extingue porque están en manos privadas cosa que, básicamente, no ocurre con otros animales al borde de la extinción. Y, como asegura el ingeniero forestal Paulo Freitas, "El bosque limpio y ordenado no arde. El problema está en la gestión".

Ahora tenemos este incendio en Los Gallardos (España). Todo indica que comenzó como un incendio de cuneta, es decir, en tierras estatales, de haberse originado en el jardín de una casa particular se habría llamado a los bomberos, si fueran privados mejor ya que son más eficientes y rápidos, y el tema no habría pasado a mayores.

Como era de esperarse, para esconder las responsabilidades del Estado, ya están culpando al tema de moda, el “calentamiento global”. No soy meteorólogo de modo que no discutiré el tema de fondo, pero sí corresponde dejar claro que todo el cosmos desde siempre ha variado su temperatura, es normal y, ciertamente, me parece de una inusitada soberbia humana creerse que, los diminutos seres humanos, pueden provocar la variación, el derrotero de la infinita naturaleza.

Aparentemente, el incendio nació por culpa de un cable sin electricidad o del poste que lo sostenía que, al romperse, provocó la llama. El viento, de más de 50 kilómetros/hora, la sequedad del terreno y la vegetación, hizo que un "incendio de cuneta" se transformara rápidamente, a falta de socorristas, en un fuego imparable.

Según informan varios medios, a pocos minutos de las 17 horas del jueves 9 de julio, la línea estatal de emergencias, el 112 andaluz, comenzó a recibir una avalancha de llamadas. Vecinos, pero también conductores que pasaban por el lugar, avisaban de un fuego primero pequeño, luego de considerables dimensiones, generando una gran humareda, en ese kilómetro 511 de la N-340A.

Se habrían recibido hasta 150 llamadas en un muy corto espacio de tiempo, lo que daba la medida de la gravedad del asunto que, en todo caso fue, desde un principio, un "incendio de cuneta". En las llamadas, muchos transeúntes localizaban el punto exacto de arranque del fuego en uno de los postes, que aparecía arrumbado entre las llamas.

Pero hete aquí que las autoridades avisaron a los vecinos de las pedanías afectadas por el incendio en horas de la tarde del jueves. El alcalde, según ha explicado a los medios, se dedicó a ir casa por casa para avisar a los vecinos de cómo proceder, incluso las campanas de las iglesias tocaron a rebato

Pero recién a las 22:37 horas de ese jueves, la Junta de Andalucía elevó la emergencia del Plan Infoca a situación operativa 2, debido a la evolución desfavorable de las llamas y la cercanía a zonas habitadas. Como toda burocracia y protocolo estatal que se precie, cuando los efectos ya eran devastadores, esta elevación de nivel permitió solicitar formalmente el apoyo del Gobierno central para movilizar a las fuerzas militares de emergencias (UME).

Así, los primeros efectivos de la UME llegaron a la zona afectada de Los Gallardos y Bédar de forma oficial durante la noche del jueves desplegando sus primeros efectivos sobre el terreno en la madrugada del viernes 10 de julio.

Corolario: los Estados no solo son responsables por el descuido de sus tierras en donde se suelen iniciar estos incendios, sino que, fieles a su burocracia, no atienden los temas con la urgencia que merecen y, menos aún, despliegan las soluciones y socorros con la celeridad requerida.

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

En X: @alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com

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