En España se está normalizando algo profundamente preocupante: que el presidente del Gobierno se comporte como si viviera en un país enemigo.
Pedro Sánchez no solo se rodea de un ejército de escoltas y filtros. Ahora ha convertido La Moncloa en un pequeño hospital privado pagado con dinero de todos.
Ocho médicos, nueve enfermeros, doce conductores de ambulancias de las Fuerzas de Seguridad del Estado y dos UVI móviles medicalizadas y camufladas.
Casi tres millones de euros solo para 2026 y 2027, según consta en el BOE.