El papa León XIV ha reiterado su condena a la pena de muerte, pidiendo su abolición en Estados Unidos, en un momento en que la Administración del presidente Donald Trump está impulsando la ampliación de los métodos de ejecución, según informa Reuters.
En un mensaje dirigido a la Universidad DePaul de Chicago, con motivo del 15.º aniversario de la abolición de la pena capital en Illinois, el pontífice subrayó que la Iglesia católica sostiene que toda vida humana es sagrada desde el momento de la concepción.
Condena a la pena capital
«Condeno todas las acciones injustas. Condeno la toma de vidas humanas. Condeno la pena capital», expresó León XIV. Estas declaraciones se producen en medio de tensiones con la Casa Blanca, tras haber manifestado su preocupación por los conflictos internacionales y las políticas antimigratorias. El papa afirmó: «El derecho a la vida es la base misma de todos los demás derechos humanos. Solo cuando una sociedad protege la sacralidad de la vida humana puede prosperar».
Por su parte, el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha propuesto ampliar los métodos disponibles para ejecuciones federales, citando dificultades para obtener los fármacos utilizados en inyecciones letales.
Nuevos métodos de ejecución
El informe del departamento sugiere incluir métodos como el pelotón de fusilamiento, la electrocución, y la asfixia por gas, además de continuar con las inyecciones letales. Este cambio se produce en el contexto del compromiso del presidente Trump por reanudar las ejecuciones federales, mientras que su predecesor, Joe Biden, había conmutado las sentencias de 37 condenados a muerte, dejando solo a tres en el corredor de la muerte.
A pesar de sus diferencias, el papa León XIV ya había expresado su oposición al ultimátum lanzado contra Irán a principios de abril y a la amenaza estadounidense de destruirlo todo en una noche, si no se aceptaban las condiciones impuestas sobre el estrecho de Ormuz.
Tensiones entre Washington y el Vaticano
A pesar del conflicto verbal, el papa evitó profundizar en las disputas y reafirmó su compromiso con un mensaje pacifista. «Seguiré manifestándome enérgicamente contra la guerra», concluyó, agregando que no considera que «el mensaje del Evangelio debe ser malinterpretado como lo están haciendo algunas personas».