Durante casi una década, el PSOE y sus medios afines nos han vendido una de las mayores falsedades de la política española reciente: la épica del Peugeot. Pedro Sánchez, humilde y derrotado, recorriendo España en un modesto utilitario junto a sus tres mosqueteros —Ábalos, Santos Cerdán y Koldo García— durmiendo en casas del pueblo, comiendo bocadillos y recogiendo avales como un militante más. La narrativa era tan bonita que parecía sacada de una novela de aventuras proletarias. Sánchez la contó en su Manual de resistencia, el partido la coreó y la prensa mantenida desde La Moncloa la convirtió en evangelio.