El presidente Donald Trump firmó el 2 de junio una orden ejecutiva que exige a ciertas empresas de inteligencia artificial (IA) la presentación voluntaria de sus modelos más avanzados ante el gobierno federal para su revisión antes de ser lanzados al público. Esta decisión, tomada sin la habitual ceremonia pública, busca abordar los riesgos de ciberseguridad y seguridad nacional que plantean los sistemas de IA cada vez más potentes, según informó la Casa Blanca.
Bajo esta orden, las empresas podrán proporcionar al gobierno acceso a modelos de IA de vanguardia hasta 30 días antes de su implementación. Un borrador anterior había propuesto un período de revisión voluntario de 90 días, pero este plazo se redujo tras las objeciones planteadas por ejecutivos del sector. Las autoridades afirmaron que esta medida está diseñada para evaluar riesgos de seguridad sin imponer requisitos de licencia obligatorios que podrían afectar la competitividad estadounidense.
Alcance de las pruebas voluntarias
La orden ejecutiva instruye a varias agencias federales a fortalecer las protecciones para la infraestructura crítica. El Departamento de Guerra, el Departamento del Tesoro y la Agencia de Ciberseguridad e Infraestructura están encargados de colaborar con empresas líderes en IA como OpenAI, Anthropic y Google en evaluaciones voluntarias de seguridad. Las compañías que decidan participar permitirán a los funcionarios probar modelos en busca de vulnerabilidades potenciales antes de su lanzamiento público.
Además, la orden establece un centro de ciberseguridad para compartir información sobre vulnerabilidades del software entre las distintas entidades gubernamentales. El Departamento de Justicia deberá priorizar los juicios relacionados con delitos cibernéticos vinculados a la IA y el uso indebido de sistemas autónomos.
Estas acciones complementan acuerdos previos entre empresas de IA y el Departamento de Comercio durante la administración Biden, incluyendo pactos con Google, Microsoft y xAI.
Cita clave y reacciones
La orden ejecutiva señala: «Las capacidades avanzadas de IA hacen que nuestra nación sea más fuerte, pero también introducen nuevas consideraciones sobre seguridad nacional que requieren acción coordinada entre departamentos y agencias ejecutivas». La firma se realizó en privado y no hubo declaraciones públicas inmediatas por parte de las principales empresas de IA en respuesta a esta decisión.
El retraso desde mayo se atribuyó en parte al cabildeo por parte de ejecutivos tecnológicos, incluidos Elon Musk, el CEO de Meta Mark Zuckerberg y el exasesor en IA David Sacks, quienes expresaron preocupaciones sobre cómo versiones anteriores podrían obstaculizar a las empresas estadounidenses frente a China. Musk negó haber influido en la decisión, afirmando en X: «Aún no sé qué contenía esa [orden ejecutiva] y el presidente solo me habló después de decidir no firmarla».
Implicaciones y contexto
La orden refleja un intento del gobierno por equilibrar dos prioridades: fomentar la innovación en IA y abordar los riesgos para la seguridad nacional. Fuentes oficiales indicaron que este enfoque voluntario busca evitar frenar la competitividad estadounidense mientras permite al gobierno evaluar peligros potenciales asociados a modelos avanzados.
Los analistas han señalado que esta medida no alcanza los marcos obligatorios considerados por algunos estados, como el SB-1047 en California, que habría impuesto requisitos más estrictos a los desarrolladores.
A medida que aumentan las preocupaciones sobre los riesgos sociales y de seguridad asociados con la IA, líderes corporativos han advertido que la automatización impulsada por esta tecnología podría eliminar hasta la mitad de todos los empleos administrativos básicos dentro del plazo de cinco años.
Conclusión
La orden ejecutiva firmada por Trump representa un paso cauteloso hacia la supervisión federal del avance en IA, enfatizando la participación voluntaria y una revisión centrada en la seguridad sin recurrir a licencias coercitivas. A medida que los legisladores continúan lidiando con la rápida evolución de las capacidades en IA, es probable que esta decisión sea vista como un compromiso entre innovación y precaución.
El nuevo enfoque del Departamento de Justicia sobre delitos relacionados con la IA y la creación del centro cibernético indican que se espera un mayor compromiso gubernamental con esta tecnología. El impacto real dependerá del grado en que las principales empresas decidan participar y cómo implementen efectivamente los procesos revisores las agencias federales.