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Trump and Netanyahu to Decide Together on Ending Iran War
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Trump and Netanyahu to Decide Together on Ending Iran War

martes 10 de marzo de 2026, 11:37h

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El presidente Donald Trump ha declarado que la decisión de finalizar la guerra con Irán será "mutua" y se tomará en conjunto con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, aunque él retiene la autoridad final. La guerra, que comenzó el 28 de febrero, ha tenido como objetivo eliminar a líderes iraníes e infraestructura, resultando en la muerte del líder supremo Ayatollah Ali Khamenei. Trump exige una "rendición incondicional" de Irán y presiona al presidente israelí Isaac Herzog para que indulte a Netanyahu, quien enfrenta cargos de corrupción. Esta colaboración entre EE. UU. e Israel busca asegurar la existencia de Israel frente a lo que Trump califica como una amenaza existencial por parte de Irán. La situación actual plantea incertidumbres sobre el futuro del conflicto y las repercusiones geopolíticas en la región.

El presidente Donald Trump ha afirmado que la decisión de poner fin a la guerra con Irán será un proceso «mutuo» en colaboración con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Sin embargo, Trump subraya que mantiene la autoridad final sobre dicha decisión. La guerra, que comenzó de manera conjunta entre Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, ha tenido como objetivo a los líderes y la infraestructura iraníes, resultando en la muerte del líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei. Trump continúa exigiendo una surrender incondicional por parte de Irán, buscando desmantelar sus programas nucleares y de misiles balísticos.

En un momento crucial para un conflicto que está redefiniendo el Medio Oriente, Trump ha dejado claro que la conclusión de las operaciones militares contra Irán se coordinará con los líderes israelíes. En declaraciones al Times of Israel el 9 de marzo de 2026, describió el desenlace de la guerra en curso como un proceso «mutuo» con Netanyahu, aunque enfatizó que tomará la decisión final «en el momento adecuado». Esta revelación se produce mientras la campaña militar conjunta entre EE.UU. e Israel, denominada Operación Epic Fury, entra en su segunda semana tras su inicio conjunto el 28 de febrero, una ofensiva que culminó con la muerte del líder supremo iraní y escaló hacia una guerra aérea a gran escala.

Un camino «mutuo» hacia el cese al fuego

Los comentarios del presidente resaltan la estrecha coordinación que caracteriza este conflicto en comparación con compromisos anteriores. Cuando se le preguntó si él solo decidiría cuándo cesar las hostilidades, Trump respondió: “Creo que es mutuo… un poco. Hemos estado hablando”. Agregó: “Tomaré una decisión en el momento adecuado, pero todo será tomado en cuenta”. Este marco sugiere que Netanyahu tiene una influencia asesora significativa, aunque la autoridad última reside en Washington. La Casa Blanca ha indicado previamente que la campaña podría durar entre cuatro y seis semanas, con objetivos claros: degradar las capacidades militares de Irán y asegurar que no pueda obtener un arma nuclear. Trump ha mantenido su demanda de nada menos que una surrender incondicional por parte de Teherán, una postura maximalista que los analistas advierten deja poco espacio diplomático a Irán.

Aparte de la estrategia militar, Trump ha introducido elementos de política interna israelí en el diálogo bélico. Reiteró su demanda contundente al presidente israelí Isaac Herzog para que conceda un indulto a Netanyahu por los cargos de corrupción que enfrenta, calificando la inacción de Herzog como “algo terrible”. El presidente estadounidense argumentó que el primer ministro debe estar enfocado únicamente en la guerra, afirmando: “Queremos que Bibi esté concentrado en la guerra, no en un indulto ridículo”. Esta presión pública pone de manifiesto la profundidad de la actual alianza entre ambos líderes.

Justificaciones estratégicas y repercusiones regionales

Trump ha presentado esta guerra como una acción necesaria y preventiva para asegurar la existencia de Israel. “Irán iba a destruir a Israel y todo lo demás a su alrededor”, afirmó, sosteniendo que la operación conjunta había aniquilado “un país que quería destruir a Israel”. Además, sugirió que sin su liderazgo y el de Netanyahu, “Israel no existiría hoy”. Esta narrativa sobre una amenaza existencial es fundamental para justificar el conflicto desde su administración. También insinuó que debilitar a Irán podría forzar el desarme de grupos proxy como Hamas.

La reciente designación de Mojtaba Khamenei como nuevo líder supremo iraní añade otra capa de incertidumbre al desenlace del conflicto. Trump no ofreció una evaluación directa sobre este sucesor considerado un duro rival; simplemente comentó: “Veremos qué sucede”. Su administración ha indicado anteriormente que cualquier liderazgo iraní requiere aprobación por parte de Washington para mantenerse seguro. A medida que avanza la guerra, se pondrá a prueba este proceso decisional «mutuo» entre Washington y Jerusalén ante los desarrollos militares y la resiliencia iraní.

Una asociación forjando un desenlace

La trayectoria del conflicto con Irán parece ahora intrínsecamente ligada a la asociación personal y estratégica entre Donald Trump y Benjamin Netanyahu. El marco decisional «mutuo» formaliza un consejo bélico compuesto por dos personas, fusionando el poder militar estadounidense con la estrategia regional israelí. A medida que continúa el conflicto, el mundo observa atentamente si esta alianza puede encontrar una conclusión satisfactoria o si las demandas de rendición incondicional prolongarán las hostilidades, arriesgando así una conflagración regional más amplia. Las próximas semanas serán determinantes no solo para el destino del régimen revolucionario iraní sino también para el impacto geopolítico duradero de esta unión militar sin precedentes entre EE.UU. e Israel.

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