El pasado 1 de abril, un incidente en el Palacio de Justicia de Navarra llevó a un fuerte despliegue policial. Agentes de la Policía Foral, encargados de la seguridad del edificio, alertaron al Centro de Mando y Coordinación sobre la presencia de una maleta sospechosa ubicada en uno de los muros perimetrales.
Ante esta situación, se revisaron las imágenes de las cámaras de seguridad del inmueble, situado en Pamplona/Iruña, en la Calle Monasterio de Irache. La alerta provocó la movilización de varios recursos policiales, incluidos los Grupos Operativos de Intervención (GOI) y patrullas tanto de la Policía Foral como de la Policía Municipal. Estas unidades acordonaron el área hasta que llegó el equipo de Guías Caninos para realizar una revisión exhaustiva del lugar, seguido por el equipo TEDAX-NRBQ de la Policía Nacional, que finalmente llevó a cabo una explosión controlada de la maleta.
Impacto en el tráfico y la investigación
La intervención policial generó importantes alteraciones en el tráfico peatonal y vehicular, dado que se cortó el acceso a la calle durante aproximadamente hora y media. La normalidad se restableció tras la explosión controlada del objeto sospechoso.
Por su parte, agentes del Área de Investigación Criminal de la Policía Foral iniciaron una pesquisa para identificar al responsable que dejó la maleta en el lugar. Tras analizar las grabaciones, los investigadores rastrearon el recorrido del autor desde momentos previos a dejar el objeto.
Detención del sospechoso
Los esfuerzos condujeron a identificar a un varón conocido por haber estado involucrado en incidentes similares anteriormente. Los agentes adscritos a la División de Prevención y Atención Ciudadana procedieron con su identificación y detención.
Durante su arresto, el individuo admitió su participación en los hechos, aunque afirmó no haber sido consciente del impacto que su acción había generado. Se le imputó un delito por desórdenes públicos.