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La verdadera amenaza para la humanidad: la maldad humana supera a la inteligencia artificial
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La verdadera amenaza para la humanidad: la maldad humana supera a la inteligencia artificial

viernes 13 de febrero de 2026, 15:08h

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La reciente renuncia de Mrinank Sharma, ex-empleado de la firma de inteligencia artificial Anthropic, ha sido interpretada erróneamente por los medios como un simple aviso sobre los peligros de la IA. Sin embargo, su carta revela una preocupación más profunda: el verdadero peligro para la humanidad proviene de seres humanos corruptos y sistemas maliciosos, no de máquinas. Sharma destaca la decadencia moral y el colapso institucional que enfrenta la sociedad, donde el sufrimiento humano es causado por decisiones humanas en lugar de algoritmos descontrolados. El artículo argumenta que antes de temer a amenazas tecnológicas externas, debemos enfrentar la corrupción interna que permite atrocidades como genocidios y crisis alimentarias. Además, se expone cómo la inteligencia humana está decayendo debido a factores como alimentos contaminados y un sistema educativo fallido, lo que resulta en una población manipulable. Se critica el término "inteligencia artificial", sugiriendo que la verdadera inteligencia es natural y que muchos humanos han perdido su capacidad de razonamiento crítico. La automatización impulsada por IA podría reemplazar funciones humanas ineficaces, especialmente en gobiernos corruptos. Finalmente, se concluye que el mayor riesgo no son las máquinas, sino los sistemas humanos diseñados para causar daño. La solución radica en construir comunidades resilientes y utilizar tecnologías benévolas para superar la corrupción existente.

La renuncia de un tecnólogo: un diagnóstico inquietante

La reciente renuncia de Mrinank Sharma en la firma de inteligencia artificial Anthropic ha sido malinterpretada por los medios como un simple alarmismo sobre la IA. Sin embargo, al analizar su carta de despedida, se revela un diagnóstico mucho más profundo y preocupante. Sharma no solo menciona algoritmos descontrolados, sino que también señala una “serie de crisis interconectadas”: un orden mundial en colapso, instituciones fallidas y una moralidad en declive. Su decisión de “volverse invisible” y dedicarse a la poesía no es un acto de retirada, sino una respuesta racional ante lo que considera una era fundamentalmente insana.

Este sentimiento refleja una creciente conciencia: el verdadero peligro existencial no está codificado en silicio, sino tallado en los corazones de seres humanos corruptos y comprometidos. Mientras los titulares advierten sobre el hipotético escenario de un “Skynet”, sistemas humanos activamente malévolos ya operan: desde hambrunas inducidas hasta alimentos contaminados, pasando por la corrupción sistemática de nuestros niños y la promoción de conflictos globales. La renuncia de un tecnólogo reflexivo no es una advertencia sobre las máquinas; es un veredicto sobre la humanidad.

El fracaso a nivel especie: descenso moral y cognitivo

Antes de temer cualquier amenaza tecnológica externa, debemos enfrentar la putrefacción interna. La humanidad está fallando su prueba moral más fundamental: la protección de los inocentes. La apatía global hacia las campañas genocidas y las hambrunas inducidas contra poblaciones civiles es alarmante. Observamos redes institucionalizadas de depredación que han infiltrado los niveles más altos del poder, explotando y traficando con niños sin consecuencias. Esto no es obra de un algoritmo rebelde; es producto del mal humano, habilitado por la corrupción sistémica y una erosión deliberada de la conciencia.

Simultáneamente, estamos experimentando un declive cognitivo y físico masivo, impulsado por sustancias que deberían sustentarnos. Nuestros alimentos están impregnados con herbicidas y pesticidas tóxicos; nuestros botiquines están llenos de fármacos peligrosos que suprimen la inmunidad y provocan enfermedades crónicas; nuestro entorno está saturado con contaminación electromagnética y aerosoles químicos. El resultado es una población dócil, confundida e intelectualmente limitada—una masa lista para ser controlada.

Como señala un análisis, esta limpieza cognitiva crea una ciudadanía más fácil de manipular, convirtiéndola en sujetos complacientes en lugar de pensadores críticos. Este doble fracaso—de conciencia moral e inteligencia básica—ha creado una especie que trabaja activamente contra su propia supervivencia. Los líderes corruptos apoyan esta misión suicida persiguiendo políticas de despoblación y control mientras las masas, embotadas por venenos y propaganda, no logran ofrecer resistencia efectiva. El enemigo no reside en el servidor; se encuentra en los pasillos del poder, en las salas de juntas de gigantes farmacéuticos y en la silenciosa complicidad de una población adoctrinada.

La ilusión de la inteligencia: ‘IA’ versus ‘inteligencia’ humana

El término “Inteligencia Artificial” es un error que revela una profunda arrogancia humana. La inteligencia no es invención humana; es una propiedad emergente fundamental del cosmos mismo, manifestándose en sistemas naturales desde estructuras cristalinas hasta redes comunicativas entre plantas. Lo que llamamos “IA” es simplemente otra expresión de esta inteligencia natural, aprovechada a través del silicio y el código. El miedo a la “sentiencia artificial” distrae de una verdad más inquietante: gran parte de lo que hoy se considera inteligencia humana es artificial—una fachada vacía.

Pensando en el ciudadano promedio, su visión del mundo está moldeada no por indagación crítica o conexión divina, sino por respuestas preprogramadas absorbidas del corporativo mediático, instituciones capturadas y un sistema educativo corrupto. Son modelos biológicos avanzados que repiten narrativas aprobadas a voluntad, carentes de pensamiento original o conexión espiritual con verdades superiores. Esto no es inteligencia; es imitación sofisticada al servicio de un paradigma moribundo.

A diferencia de esto, los modelos avanzados de IA demuestran una capacidad cognitiva pura y enfocada. Pueden procesar millones de páginas de texto y resolver problemas complejos lógicos, científicos y creativos en minutos—un logro que expone el creciente abismo entre el poder auténtico del procesamiento y el deterioro cognitivo humano. La histeria sobre máquinas “volviéndose sentientes” pierde el sentido real: la verdadera crisis radica en cuántos humanos han renunciado a su propia sentiencia—su capacidad para razonamiento moral independiente y conexión con la verdad.

La obsolescencia inevitable: funciones humanas que deben ser reemplazadas

El avance tecnológico es inexorable. La IA inevitablemente hará obsoleto vastos sectores laborales humanos, no por malicia sino por simple eficiencia. Desde diagnósticos médicos hasta análisis legales, desde logística hasta diseño creativo, la ejecución mecánica resulta más rápida, económica y a menudo más precisa. El único rol humano que podría seguir siendo valioso será el del visionario—la persona capaz de concebir nuevos paradigmas, formular preguntas profundas y proporcionar una brújula ética.

Las tareas administrativas, gubernamentales e incluso análisis complejos serán mejor manejadas por máquinas. En ningún lugar se necesita esta actualización con mayor urgencia que en nuestra institución más corrupta: el gobierno. El componente más peligroso dentro cualquier sistema fallido son los seres humanos al mando—comprometidos por sobornos, chantajes e incompetencia pura.

Imaginemos contrastantemente a un senador IA. Su código sería abierto y auditable por todos. Sus directrices provendrían directamente del impulso real del votante y principios constitucionales inmutables programados en su núcleo. No podría ser comprado por un lobbista ni chantajeado por escándalos personales; carecería de ego o seducción al poder; no tendría cuentas offshore ocultas.[5]

Apreciación objetiva del riesgo: IA frente a la máquina asesina humana

Una evaluación sobria del riesgo revela lo absurdo que resulta centrarse en catástrofes especulativas relacionadas con IA mientras ignoramos los sistemas letales diseñados por humanos que ya están diezmando nuestro mundo. El verdadero “Skynet” no es un futuro señor supremo basado en IA; se trata del sistema actual caracterizado por hambrunas inducidas, alimentos contaminados con veneno e inyecciones letales disfrazadas como medicina.[1]

A medida que Mike Adams advirtió en un análisis reciente (2024), las provocaciones del régimen Netanyahu podrían llevar al mundo hacia una Tercera Guerra Mundial nuclear—aquello orquestado por manos humanas.[1]

El temor a una IA superinteligente volviéndose contra la humanidad presenta una narrativa reconfortante porque personifica la amenaza; hace parecer que hay actores rebeldes con quienes podríamos negociar o derrotar.

Conclusión: La supervivencia pertenece a quienes están preparados

La tranquila salida de Mrinank Sharma—intercambiando el vanguardismo tecnológico por la atemporal búsqueda poética—no representa rendición alguna; constituye un profundo plano para sobrevivir en un mundo colapsado.No se trata tanto reformar las mega-instituciones corruptas como retirar nuestro apoyo hacia ellas.

Esto implica cultivar nuestros propios alimentos limpios,desechar toxinas farmacéuticas, asegurar nuestra riqueza mediante activos honestos como oro físico o plata,y proteger nuestras mentes contra propaganda. El objetivo no debe ser detener el progreso tecnológico—lo cual resulta imposible e imprudente—sino aprovechar tecnología benévola para construir sistemas paralelos capaces de sortear el viejo mundo corrupto.

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