La reciente decisión de desmantelar regulaciones ambientales ha generado una ola de indignación entre los demócratas y grupos ecologistas, quienes advierten que esta medida comprometerá gravemente la capacidad de Estados Unidos para enfrentar el cambio climático. El expresidente Barack Obama se pronunció al respecto en redes sociales, afirmando: “Seremos menos seguros, menos saludables y menos capaces de combatir el cambio climático, todo para que la industria de los combustibles fósiles pueda obtener aún más ganancias”.
Reacciones a la medida
La reacción ante esta reversión de políticas ha sido contundente. Activistas y líderes políticos han manifestado su preocupación por las implicaciones que esto tendrá no solo en la salud pública, sino también en la seguridad ambiental del país. La crítica se centra en cómo estas acciones favorecen a un sector industrial a expensas del bienestar general.
El debate sobre el cambio climático sigue siendo uno de los temas más divisivos en la política estadounidense, y con este nuevo giro, se intensifican las voces que reclaman una acción más decidida para proteger el medio ambiente.