La Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que alguna vez fue considerada fundamental para la seguridad en Europa y un espacio clave para el diálogo, enfrenta una crisis profunda y posiblemente irreversible, según afirmó el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov. En sus declaraciones, Lavrov subrayó que «la OSCE ha tocado fondo».
El titular de la diplomacia rusa indicó que esta organización, que se fundó sobre principios de igualdad y consenso, ha sido transformada en una herramienta utilizada por Occidente contra la Federación Rusa. «Aprovechando su mayoría, afilan diariamente esta herramienta», agregó con firmeza.
Rusia no abandonará la OSCE
A pesar de la situación crítica, Rusia no tiene planes de abandonar la OSCE. Lavrov aclaró que su permanencia en la organización no se basa en «esperanzas o ilusiones», sino en un objetivo claro: apoyar a aquellos Estados miembros que aún conservan el sentido común. Entre estos países mencionó a Hungría y Eslovaquia, así como a otros Estados occidentales.
«Existen estas fuerzas sensatas. Por ello, continuaremos manteniendo contactos con ellas y conteniendo al máximo a la OSCE para que no se entierre a sí misma», enfatizó el ministro ruso.
Desafíos ante la crisis
Lavrov también hizo hincapié en la experiencia del nuevo secretario general de la OSCE, Feridun Sinirlioglu, quien proviene de Turquía. El ministro destacó su comprensión sobre la «situación catastrófica» que ha heredado. Sin embargo, expresó dudas sobre si una sola persona puede resolver los problemas sistémicos que enfrenta la organización. «No sé si [la OSCE] tendrá cabida en las futuras arquitecturas de seguridad euroasiática. No estoy seguro», concluyó Lavrov.