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Desacuerdo clave entre EE. UU. y Dinamarca sobre el futuro de Groenlandia

Desacuerdo clave entre EE. UU. y Dinamarca sobre el futuro de Groenlandia

viernes 16 de enero de 2026, 14:45h

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Las conversaciones de alto nivel entre funcionarios de EE. UU., Dinamarca y Groenlandia no lograron resolver un "desacuerdo fundamental" sobre las ambiciones estadounidenses de adquirir Groenlandia, resultando en la creación de un grupo de trabajo para explorar posibles compromisos. Los funcionarios daneses reiteraron que ceder el control de Groenlandia no es del interés del reino, desestimando las justificaciones estadounidenses sobre la influencia china o rusa. La disputa pone a prueba la cohesión de la OTAN y ha generado una fuerte oposición tanto en Groenlandia como en EE. UU., donde solo un pequeño porcentaje apoya la adquisición del territorio. La situación refleja tensiones geopolíticas en el Ártico y destaca la necesidad de reconciliar los intereses de seguridad de EE. UU. con las líneas rojas danesas.

Las conversaciones de alto nivel entre funcionarios de Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia concluyeron sin alcanzar un acuerdo sobre la «discrepancia fundamental» relacionada con las ambiciones estadounidenses de adquirir Groenlandia. El resultado fue la creación de un grupo de trabajo destinado a explorar posibles compromisos.

Los representantes daneses dejaron claro que renunciar al control de Groenlandia no es del interés del reino, desestimando las justificaciones estadounidenses sobre la necesidad de prevenir la influencia china o rusa como infundadas. Este desacuerdo pone a prueba la cohesión dentro de la OTAN y plantea interrogantes sobre las normas contemporáneas en materia de soberanía.

La importancia estratégica de Groenlandia

Bajo el liderazgo de Donald Trump, Estados Unidos considera a Groenlandia crucial debido a sus reservas minerales estratégicas, sus planes de defensa antimisiles y su posición geográfica para la seguridad en el Ártico. La administración estadounidense argumenta que Dinamarca no puede defender adecuadamente el territorio. Sin embargo, esta postura enfrenta una fuerte oposición tanto del público groenlandés como del estadounidense, así como de aliados clave europeos dentro de la OTAN, quienes están movilizándose para apoyar a Dinamarca.

Rasmussen, el ministro danés de Relaciones Exteriores, subrayó que las conversaciones fueron «francas» y «constructivas», pero reafirmó la negativa de Dinamarca a ceder el control sobre Groenlandia, un territorio autónomo bajo su administración. «Dejamos muy claro que esto no está en el interés del Reino», declaró a los periodistas tras la reunión.

Tensiones crecientes en el Ártico

El encuentro se vio ensombrecido por una publicación en redes sociales por parte de Trump, quien insistió en que la OTAN debería facilitar la adquisición estadounidense para prevenir el dominio ruso o chino. Rasmussen desestimó este argumento, señalando que «no hemos tenido un buque de guerra chino en Groenlandia durante aproximadamente una década». El valor estratégico de Groenlandia es innegable; su vasta reserva mineral y su ubicación entre América del Norte y el Ártico son esenciales para la defensa antimisiles y la vigilancia marítima.

Mientras tanto, aliados europeos como Suecia, Alemania, Francia y el Reino Unido han expresado su apoyo a Dinamarca. El ministro danés de Defensa, Troels Lund Poulsen, anunció que se desplegarían refuerzos «en estrecha cooperación con nuestros aliados», lo que indica un frente unido dentro de la OTAN.

Opiniones divididas sobre la anexión

A medida que avanza esta disputa diplomática, las opiniones públicas en Groenlandia y Estados Unidos complican aún más los esfuerzos del presidente Trump. Una encuesta reciente reveló que solo el 6% de los groenlandeses apoya unirse a EE.UU., mientras que un 85% se opone. En Estados Unidos, solo el 17% respalda la idea de tomar posesión del territorio según una encuesta realizada por Reuters/Ipsos.

Críticos como la senadora Lisa Murkowski (R-AK) advierten que el enfoque agresivo del presidente podría fracturar a la OTAN y fortalecer a los adversarios. «Estamos operando en tiempos donde estamos teniendo conversaciones sobre cosas que nunca pensamos posibles», comentó Murkowski.

Un futuro incierto para Groenlandia

La historia también añade contexto a esta tensión: EE.UU. ha mantenido una presencia militar en Groenlandia desde la Segunda Guerra Mundial bajo un tratado firmado en 1951 que permite despliegues militares con consentimiento danés. La intención de Trump de adquirir directamente la isla revive ambiciones propias de la Guerra Fría y entra en conflicto con las normas modernas sobre autodeterminación.

A medida que se prepara este grupo de trabajo para reunirse, las implicaciones van más allá del futuro inmediato de Groenlandia. Esta disputa pone a prueba no solo la cohesión dentro de la OTAN sino también las relaciones entre EE.UU. y Europa ante una competencia global renovada por el poder. Por ahora, el deseo presidencial por una Groenlandia estadounidense sigue chocando con una alianza transatlántica reacia a redibujar mapas o renunciar a su soberanía sin resistencia.

El camino hacia adelante dependerá de si la Casa Blanca puede reconciliar sus imperativos de seguridad con las «líneas rojas» establecidas por Dinamarca. Mientras tanto, el destino de Groenlandia permanece pendiendo en un delicado equilibrio en un Ártico cada vez más cálido.

La noticia en cifras

Descripción Cifra
Porcentaje de groenlandeses que favorecen unirse a EE.UU. 6%
Porcentaje de groenlandeses que se oponen a unirse a EE.UU. 85%
Porcentaje de estadounidenses que apoyan la adquisición del territorio. 17%
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