En el juicio por el asesinato de Tupac Shakur, un testigo clave, McDonald, quien fue miembro de la facción Mob Piru del grupo Blood y enforcer del sello Death Row Records, hizo una declaración contundente sobre su ausencia durante el tiroteo. A pesar de su conexión con el entorno de Shakur, afirmó que no estuvo presente en el momento del ataque.
Durante su testimonio, McDonald se mostró combativo ante las preguntas del abogado defensor de Davis, Michael Sanft. En varias ocasiones, levantó la voz y gesticuló, expresando su renuencia a responder ciertas preguntas porque consideraba que podrían perjudicar al acusado. “No quiero enviarlo a prisión”, declaró mientras miraba a Davis, quien permanecía impasible en su asiento.
Un testimonio tenso
McDonald enfatizó que sus respuestas podrían tener consecuencias negativas para Davis. “Estás haciendo preguntas que pueden lastimarlo”, le dijo a Sanft, visiblemente sorprendido por la dirección del interrogatorio. Aunque no presenció el tiroteo, McDonald reveló que los miembros de la comitiva de Shakur habían identificado rápidamente a los responsables.
El exmiembro de la banda describió la situación como una guerra entre pandillas: "La gente estaba siendo herida. Se buscaba venganza contra aquellos responsables de la muerte de Shakur", comentó McDonald. Además, destacó que tanto Davis como su sobrino eran objetivos dentro de este conflicto violento.
Consecuencias del conflicto
“Eran los principales sujetos de una guerra entre pandillas – estaban en el centro”, añadió McDonald, reconociendo su propia implicación en esta lucha. La atmósfera en la sala del tribunal reflejaba la tensión palpable entre las partes involucradas y las complejidades del caso que sigue atrayendo atención mediática.