El jefe de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní, Ebrahim Azizi, afirmó el viernes que el sufrimiento de la población no quedará sin respuesta. En un mensaje publicado en su cuenta de X, advirtió que “los enemigos del valeroso pueblo iraní deben saber que las Fuerzas Armadas no dejarán impune la sangre derramada de personas inocentes y les harán la vida negra”.
Azizi hizo eco de los recientes ataques llevados a cabo por Estados Unidos contra civiles en Irán. Recordó incidentes trágicos como los ataques en el sur del país, incluyendo el ataque a una escuela en Minab y un hospital infantil oncológico en Ahvaz, así como otros bombardeos dirigidos a zonas residenciales. Estos actos, según él, evidencian la incapacidad y desesperación del ejército estadounidense.
Reacciones a los ataques estadounidenses
El funcionario destacó que estos crímenes demuestran la falta de compromiso de EE.UU. con los derechos humanos, mientras que Irán se mantiene firme tras haber superado conflictos previos. “El orgulloso sur siempre ha sido una trinchera en defensa de Irán y el corazón de todos nuestros compatriotas está allí”, subrayó Azizi.
- Desde hace varios días, Estados Unidos e Irán han estado intercambiando ataques militares, lo que ha llevado a una escalada significativa. Esto incluye bombardeos estadounidenses contra territorio iraní y represalias por parte de Teherán contra bases estadounidenses en la región. Además, el Comando Central de EE.UU. anunció la reanudación del bloqueo naval sobre puertos iraníes.
- El presidente estadounidense Donald Trump ha advertido que las ofensivas continuarán hasta debilitar las capacidades militares iraníes y ha amenazado con destruir infraestructuras clave si Irán se niega a negociar.
- Teherán sostiene que sus acciones son respuestas a las violaciones del memorándum de entendimiento por parte de Washington. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica ha declarado que no se exportará “ni una sola gota de petróleo o gas” mientras continúen las agresiones estadounidenses.
A medida que se intensifican los enfrentamientos, ambos países parecen estar atrapados en un ciclo de provocaciones y respuestas, lo que genera preocupación sobre las posibles repercusiones para la estabilidad regional.