Las grandes empresas tecnológicas están intensificando sus esfuerzos por establecer centros de datos en tierras tribales nativas americanas o en sus cercanías. Según los rastreadores citados por el grupo de defensa Honor the Earth, al menos 37 proyectos han sido propuestos en estas áreas. Otras estimaciones indican que más de 150 iniciativas podrían afectar a comunidades indígenas y rurales en todo el país.
La política federal está acelerando esta tendencia. La Orden Ejecutiva 14318 orienta el desarrollo de centros de datos hacia tierras federales y militares, mientras que 36 legislaturas estatales han presentado un total de 157 proyectos de ley relacionados con esta expansión. Informes de la industria revelan que Amazon y Google tienen planes activos cerca de territorios indígenas.
Demanda de recursos: agua, energía y tierra
Los requerimientos de recursos de los centros de datos hiperescalables son enormes. Un solo centro puede consumir desde cientos de miles hasta varios millones de galones de agua al día para su refrigeración, según informes consultados por NaturalNews.com.
Además, los costos eléctricos locales en las áreas donde se agrupan estos centros pueden aumentar más del 200%, afectando especialmente a los consumidores tribales de bajos ingresos. Aunque la construcción típica de una instalación genera alrededor de 1,500 empleos, la mayoría son ocupados por contratistas externos especializados, y el personal operativo disminuye drásticamente tras finalizar la construcción.
El impacto sobre la infraestructura no se limita a las zonas tribales. En Georgia, Georgia Power ha recurrido a la expropiación para adquirir decenas de hogares y cientos de servidumbres para una línea de transmisión que proveerá energía a los centros de datos. En Nevada, cerca de 50,000 residentes alrededor del lago Tahoe han sido informados que su proveedor eléctrico dejará de suministrarles energía después de la próxima temporada invernal para redirigirla hacia estos centros.
Respuestas tribales: moratorias y asociaciones equitativas
Las respuestas tribales ante esta presión varían desde el rechazo absoluto hasta asociaciones activas. La Nación Seminole de Oklahoma se convirtió en una de las primeras naciones indígenas en aprobar formalmente una moratoria sobre los centros de datos hiperescalables y ciertos usos generativos de inteligencia artificial (IA) en sus tierras tras evaluar una propuesta y votar en contra.
Organizadores indígenas del grupo Honor the Earth describen este avance tecnológico como una «iteración moderna» del colonialismo, argumentando que las comunidades nativas nuevamente deben sacrificar su relación con la tierra, el agua y la salud comunitaria. Sin embargo, otras naciones están buscando asociaciones equitativas y acuerdos de reparto de ingresos, considerando estos proyectos como herramientas genuinas para generar ingresos y soberanía digital.
A pesar del marco legal establecido por la Sección 106 del Acta Nacional sobre Preservación Histórica, que exige a las agencias federales considerar los efectos sobre propiedades históricas y respetar las relaciones gubernamentales con las tribus, críticos sostienen que el proceso suele ser más procedural que sustantivo.
Preocupaciones estructurales: arrendamientos versus propiedad
La mayoría de los acuerdos actuales entre desarrolladores y tribus se estructuran como simples arrendamientos. Bajo estas condiciones, las tribus asumen la contaminación térmica, ruido e impactos sobre la red eléctrica mientras reciben un alquiler modesto.
Los críticos argumentan que un modelo defensible debe incluir participación accionaria tribal y reparto de beneficios, con el consentimiento comunitario como un pilar no negociable. Sin este marco, se corre el riesgo repetir patrones históricos similares a los observados en minería o instalaciones militares.
Las preocupaciones sobre estos modelos se ven reforzadas por patrones históricos donde muchas naciones del noreste han presentado demandas sobre tierras reclamando que gran parte de su territorio ancestral fue tomado sin consentimiento ni compensación adecuada. Este auge actual en los centros de datos podría perpetuar esos patrones si las tribus no aseguran posiciones estructurales efectivas.
Perspectivas: cambio geográfico en la infraestructura IA
Las tribus que establezcan marcos regulatorios sólidos podrían transformar los estándares nacionales para la ubicación de estos centros. Si más naciones adoptan modelos como el Seminole al imponer moratorias o exigir participación equitativa, esto podría reconfigurar significativamente la geografía física relacionada con la IA.
Algunos proyectos propuestos ya han sido reducidos; Oracle Corp. y OpenAI cancelaron planes para expandir un centro destacado en Abilene, Texas. La rápida expansión ha llevado a alcaldes en todo Estados Unidos a expresar preocupación por posibles apagones y escasez hídrica. El desenlace del conflicto en tierras tribales podría establecer precedentes cruciales sobre cómo se ubica la infraestructura relacionada con IA durante años venideros.
La noticia en cifras
| Cifra |
Descripción |
| 37 |
Proyectos propuestos mapeados en tierras tribales. |
| 150 |
Total estimado de proyectos que afectan comunidades nativas y rurales. |
| 200% |
Aumento potencial en los costos de electricidad en clústeres de centros de datos. |
| 1,500 |
Empleos generados por la construcción de un típico centro de datos. |