La administración de Trump ha solicitado discretamente a Kuwait, Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos que prioricen a las empresas estadounidenses de ingeniería, manufactura y construcción para la reconstrucción de la infraestructura dañada por los ataques represivos iraníes. Esta iniciativa se enmarca dentro de la política «America First», que enfatiza los beneficios económicos para Estados Unidos. Se estima que el valor potencial de este trabajo de reconstrucción es enorme, con costos de reparación en el Golfo que podrían alcanzar hasta $39 mil millones.
Sin embargo, muchos funcionarios del Golfo consideran que esta presión estadounidense es «insensible» y desconectada de la realidad. Estos países, que generalmente se opusieron a la guerra entre Estados Unidos e Irán, han sufrido daños significativos debido a las represalias iraníes; solo los Emiratos Árabes Unidos fueron atacados con 2,000 misiles y drones. La ansiedad sobre la seguridad persiste, y cuestionan el compromiso de Estados Unidos para protegerlos, especialmente dado que el conflicto ocurrió a pesar de su oposición.
Impacto en infraestructuras clave
Tanto los Emiratos como Kuwait y Bahréin enfrentaron ataques significativos. Entre los objetivos clave se encontraban el Campamento Arifjan y la Base Aérea Ali al-Salem en Kuwait, el puerto de la Quinta Flota de EE.UU. en Bahréin y una instalación de Amazon en los Emiratos. Sitios industriales importantes como la fundición de aluminio de Bahréin y una refinería de petróleo también fueron blanco, lo que les llevó a declarar fuerza mayor, una cláusula legal que les exime de obligaciones contractuales debido a circunstancias extraordinarias.
Los estados del Golfo, como los Emiratos Árabes Unidos, buscan líneas de intercambio monetario con Estados Unidos para acceder a dólares mientras sus exportaciones energéticas están paralizadas. Un exfuncionario estadounidense sugirió que podría haber un intercambio: acceso a estas líneas monetarias a cambio del compromiso de los estados del Golfo de contratar empresas estadounidenses para las labores de reconstrucción. Esto resalta una creciente dependencia económica y tensiones entre Estados Unidos y sus aliados del Golfo.
Una llamada de atención para los estados del Golfo
Este conflicto ha sido un llamado urgente para los ricos estados del Golfo que han dependido durante mucho tiempo de la protección estadounidense. Aunque más de 50,000 tropas estadounidenses permanecen en la región, Irán ha amenazado con atacar si hay nuevas agresiones por parte de EE.UU. Los países del Golfo ahora sopesan si profundizar sus vínculos con Estados Unidos o acelerar un cambio estratégico hacia nuevas asociaciones con China y diálogos diplomáticos con Irán.
La administración Trump ha transmitido un mensaje claro a varios estados del Golfo: al reconstruir la infraestructura destruida por los ataques iraníes, deben optar por empresas estadounidenses.
Kuwait, Bahréin y los Emiratos Árabes Unidos han recibido instrucciones directas por parte de funcionarios estadounidenses para considerar prioritariamente a las firmas americanas en sus esfuerzos reconstructivos, según fuentes tanto estadounidenses como árabes familiarizadas con las conversaciones.
El contexto actual
Esta solicitud surge en medio de un frágil alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, aunque las tensiones siguen siendo elevadas. Arabia Saudita y Omán han estado menos afectados por los ataques iraníes y no han participado en las mismas discusiones.
Los funcionarios estadounidenses han presentado esta iniciativa como parte de la política exterior «America First» del gobierno Trump, que prioriza el uso estratégico económico. En reuniones con líderes del Golfo, representantes americanos han subrayado la larga asociación económica entre Estados Unidos y estos países árabes, sugiriendo que dicha colaboración debería extenderse también a los esfuerzos reconstructivos.
Aumento en las preocupaciones económicas
Las implicaciones financieras son colosales. Según Rystad Energy, solo los costos relacionados con la infraestructura energética en el Golfo podrían alcanzar cifras tan altas como $39 mil millones. Esta cifra no incluye los daños sufridos en Irán, donde se estima que su economía ha padecido $270 mil millones en daños directos e indirectos por la guerra.
Aún no se ha hecho cabildeo específico por parte del Gobierno estadounidense para favorecer a determinadas empresas; más bien, el objetivo es posicionar a las firmas americanas en primera línea ante lo que promete ser un esfuerzo masivo de reconstrucción.
Desconfianza entre líderes del Golfo
No obstante, esta sugerencia ha sido recibida con desconfianza por algunos líderes del Golfo, quienes se sienten profundamente inseguros respecto a la situación regional. Un funcionario árabe describió el empuje estadounidense como «algo insensible», señalando que estos países aún temen un regreso al conflicto armado.
A medida que continúan evaluando su estrategia frente a una nueva realidad geopolítica marcada por tensiones crecientes e incertidumbres sobre compromisos internacionales previos, queda claro que la cuestión sobre quién llevará adelante la reconstrucción se está convirtiendo en un tema tan políticamente cargado como aquel sobre quién provocó su destrucción.
La noticia en cifras
| Descripción |
Cifra |
| Costo estimado de reparación en el Golfo |
$39 mil millones |
| Daños económicos directos e indirectos en Irán |
$270 mil millones |
| Número de misiles y drones que atacaron a los EAU |
2,000 |
| Presencia de tropas estadounidenses en la región |
50,000 |