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Reino Unido y Francia consideran prohibir redes sociales para menores, pero surgen riesgos de privacidad
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Reino Unido y Francia consideran prohibir redes sociales para menores, pero surgen riesgos de privacidad

viernes 23 de enero de 2026, 13:13h

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El Reino Unido y Francia están considerando prohibiciones nacionales de redes sociales para menores, siguiendo el ejemplo de Australia, que ya ha bloqueado millones de cuentas de usuarios menores de 16 años. Esta medida se justifica por la crisis de salud mental juvenil, pero también ha generado un intenso debate sobre sus efectos y las implicaciones para la privacidad. La implementación de verificaciones de edad invasivas podría poner en riesgo datos personales sensibles, lo que plantea preocupaciones sobre la seguridad digital. Mientras algunos investigadores apoyan la prohibición como una medida necesaria, otros advierten sobre los posibles efectos negativos y la falta de consenso científico sobre el daño causado por las redes sociales. A medida que se evalúan estas políticas, el mundo observa atentamente los resultados del experimento australiano.

Australia ha tomado la delantera al prohibir el acceso a redes sociales para menores de 16 años, bloqueando millones de cuentas en el proceso. Ahora, el Reino Unido y Francia están considerando implementar restricciones similares a nivel nacional. Los defensores de estas medidas argumentan que es una respuesta necesaria ante una crisis de salud mental juvenil, mientras que los críticos alertan sobre la falta de consenso científico sobre los daños y las posibles consecuencias no deseadas.

Con esta decisión, Australia se convierte en el primer país en aplicar una prohibición tan amplia, excluyendo a plataformas populares como Instagram, TikTok y Facebook para los menores de 16 años. Desde su implementación, se han bloqueado aproximadamente 4.7 millones de cuentas sospechosas de pertenecer a usuarios menores de edad, lo que convierte este experimento en un caso crucial que otros países observan con atención.

Un impulso político creciente

La presión política para adoptar medidas similares está aumentando rápidamente. En el Reino Unido, el Primer Ministro Keir Starmer ha declarado que su gobierno está dispuesto a tomar "acciones contundentes", afirmando que la infancia no debe ser sinónimo de "un mundo de desplazamientos interminables, ansiedad y comparación". Su administración ha iniciado una consulta formal sobre la posibilidad de un veto al estilo australiano. Por su parte, el presidente francés Emmanuel Macron impulsa legislación para prohibir el acceso a las redes sociales a aquellos menores de 15 años. Este cambio político se basa en una narrativa poderosa promovida por figuras como el psicólogo estadounidense Jonathan Haidt, quien sostiene que las redes sociales están reconfigurando los cerebros infantiles y provocando una epidemia de enfermedades mentales.

Los partidarios de estas prohibiciones consideran que la acción decidida es urgente. Citan investigaciones como la reciente revisión realizada por la agencia francesa de salud pública ANSES, que encontró numerosos efectos perjudiciales asociados al uso de redes sociales, especialmente entre las adolescentes. El psiquiatra francés Serge Tisseron describió las redes sociales como "tóxicas" en declaraciones a AFP, reflejando las preocupaciones compartidas por muchos padres y responsables políticos.

Un panorama científico matizado

No obstante, la comunidad científica no está unánime en sus opiniones. La tesis de Haidt ha sido calificada como "no respaldada por la ciencia" por críticos como la psicóloga canadiense Candice Odgers. El debate académico se centra en la solidez del vínculo causal entre el uso de redes sociales y el daño psicológico. Michael Noetel, investigador en la Universidad de Queensland, reconoce que hay "suficiente evidencia" del daño potencial pero sugiere que muchas veces se exige un nivel irrealista de prueba. Considera que una prohibición podría ser "una apuesta válida" dada la posibilidad de beneficios significativos.

Investigaciones adicionales advierten contra un enfoque simplista y universal. Un estudio liderado por Ben Singh en la Universidad de Adelaide, que siguió a más de 100,000 jóvenes australianos, reveló una relación en forma de U entre el uso de redes sociales y el bienestar emocional. Los peores resultados se observaron entre quienes usaban las redes excesivamente (más de dos horas diarias) o no las utilizaban en absoluto. “Los hallazgos sugieren que tanto la restricción excesiva como el uso desmedido pueden ser problemáticos”, afirmó Singh a AFP.

El dilema privado frente a la protección

Esta complejidad resalta los riesgos potenciales asociados a decisiones apresuradas. Críticos, incluyendo una coalición de 42 organizaciones británicas dedicadas a la seguridad infantil y prevención del suicidio, advierten que una prohibición generalizada puede generar una "falsa sensación de seguridad" y empujar actividades dañinas hacia espacios ocultos mientras priva a los jóvenes de comunidades positivas en línea. Además, los mecanismos necesarios para hacer cumplir tales leyes introducen nuevos riesgos significativos: violaciones sistemáticas a la privacidad.

Para cumplir con estas normativas, las plataformas deben implementar rigurosos sistemas de verificación de edad, lo cual implica recopilar datos personales sensibles incluso de adultos, como documentos identificativos emitidos por gobiernos o selfies biométricos. Esto crea un atractivo objetivo para hackers y brechas de datos masivas; las herramientas diseñadas para proteger a los niños podrían exponer a toda la población a robos e fraudes sin precedentes.

Aún así, incluso quienes apoyan estas medidas como Tisseron expresan inquietudes sobre cómo los adolescentes más hábiles tecnológicamente podrían evadir tales restricciones mientras se exime a los padres de su responsabilidad. Aboga por regulaciones más matizadas en lugar del polarizado dilema entre una prohibición total o ninguna acción.

A medida que el Reino Unido y Francia evalúan sus opciones, todos los ojos están puestos en Australia. La investigadora Amy Orben del University of Cambridge señaló: “En un año deberíamos saber mucho más sobre cuán efectiva ha sido la prohibición australiana y si ha tenido consecuencias no deseadas”. La pregunta fundamental sigue siendo si proteger las mentes jóvenes frente a supuestos daños digitales justifica normalizar una vigilancia digital invasiva para todos. En nuestra prisa por salvaguardar una generación, podríamos estar construyendo silenciosamente un sistema donde la privacidad misma se convierta en víctima.

La noticia en cifras

Cifra Descripción
4.7 millones Cuentas bloqueadas en Australia por ser sospechosas de pertenecer a menores de 16 años.
16 años Límite de edad para la prohibición de redes sociales en Australia.
15 años Límite de edad considerado por Francia para su legislación sobre redes sociales.
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