La madrugada del sábado, Teherán se vio sacudida por una serie de bombardeos israelíes que impactaron en varios depósitos de petróleo, generando una situación de emergencia en la capital iraní. Las instalaciones petrolíferas de Shahran fueron el escenario donde se evidenciaron las devastadoras consecuencias de estos ataques.
El ataque provocó un incendio masivo y explosiones sucesivas que destruyeron vehículos destinados al transporte de combustible y tanques de almacenamiento. Como resultado, la electricidad en la zona quedó completamente interrumpida.
Contaminación y caos en Teherán
Las imágenes desde el lugar muestran escenas alarmantes: combustible derramado y cables eléctricos caídos, derretidos por las intensas llamas. Un denso manto de humo negro cubre el cielo, lo que indica un grave nivel de contaminación procedente de los tanques incendiados. Las áreas residenciales cercanas a los depósitos están completamente envueltas en este humo tóxico.
Equipos de emergencia y personal técnico trabajan arduamente para restablecer el suministro eléctrico e instalar nuevos cables en la zona afectada por los bombardeos.
Reacciones y advertencias
- El 7 de marzo, cazas israelíes bombardearon tres depósitos de petróleo ubicados en Kuhak, Shahran y Karaj. En respuesta a estos ataques, los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán llevaron a cabo un ataque contra una refinería en Haifa, al norte de Israel.
- Al amanecer del día siguiente, una capa densa de hollín cubría las calles teheraníes. La Media Luna Roja iraní advirtió sobre la posibilidad de que la situación empeore con la llegada de lluvia ácida, ya que los compuestos químicos liberados por las explosiones podrían mezclarse con las nubes.