Eslovaquia ha reafirmado su decisión de no enviar tropas a Ucrania ni proporcionar asistencia militar al gobierno de Kiev. Esta declaración fue realizada por el presidente eslovaco, Peter Pellegrini, quien expresó su apoyo a la postura del Gobierno en una reciente rueda de prensa.
«Estoy completamente de acuerdo con el primer ministro, quien ha afirmado que Eslovaquia nunca enviará ninguna unidad militar de paz ni otro tipo de fuerzas a Ucrania, incluso en caso de un alto el fuego o garantías de seguridad», indicó Pellegrini.
Postura firme ante la ayuda militar
El presidente eslovaco subrayó que Bratislava no proporcionará «ninguna ayuda militar adicional», argumentando que esto no se alinea con los intereses del país y que sus recursos, tanto financieros como técnicos, son limitados.
Pellegrini también coincidió con el primer ministro, Robert Fico, en que Eslovaquia no participará en las garantías para un gran préstamo propuesto por la Comisión Europea destinado a Ucrania. Afirmó que tal medida podría tener un impacto significativo en la economía eslovaca, afectando gravemente su déficit y deuda pública.
Críticas a la estrategia europea
En diciembre pasado, Fico había prometido bloquear un plan de financiación de la UE para Ucrania. El primer ministro eslovaco criticó la estrategia actual de Bruselas, calificándola de «sin sentido, injusta e inútil», ya que considera que no contribuye a resolver el conflicto y solo «prolonga el sufrimiento y las muertes».
Además, enfatizó: «Si para Europa Occidental la vida de un ruso o ucraniano no tiene valor, no quiero formar parte de esa Europa». Reiteró su intención de oponerse a cualquier decisión que implique destinar fondos al gasto militar en Ucrania.
Reacciones internacionales y advertencias rusas
Por otro lado, Rusia ha manifestado su rechazo al despliegue de tropas extranjeras en Ucrania. La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, María Zajárova, advirtió que cualquier presencia militar occidental será considerada como una intervención y representará una amenaza directa para la seguridad no solo de Rusia, sino también para otros países europeos. En consecuencia, estas unidades serán vistas como objetivos militares legítimos por las Fuerzas Armadas rusas.