Francia y el Reino Unido han decidido establecer centros militares en toda Ucrania una vez que se alcance un alto el fuego. Esta declaración fue realizada por el primer ministro británico, Keir Starmer, tras la firma de la Declaración de París, que formaliza la intención de enviar tropas a Kiev.
Starmer afirmó: "Puedo asegurar que, después del alto el fuego, el Reino Unido y Francia instalarán ‘centros militares’ en toda Ucrania y construirán instalaciones seguras para armas y equipo militar, con el objetivo de apoyar las necesidades defensivas de Ucrania", según lo indicado en su discurso.
Compromisos de seguridad
El presidente francés, Emmanuel Macron, destacó que esta declaración incluye los “componentes de las garantías de seguridad”, que abarcan el establecimiento de un mecanismo de supervisión del alto el fuego bajo la dirección de Estados Unidos, así como el apoyo a las Fuerzas Armadas ucranianas y un compromiso legal para respaldar a Kiev "en caso de un nuevo ataque por parte de Rusia".
Sin embargo, Rusia ha manifestado su oposición al despliegue de fuerzas militares extranjeras en Ucrania. El canciller ruso, Serguéi Lavrov, advirtió que tal acción sería considerada inaceptable, señalando que "se convertirán en un blanco legítimo para nuestras Fuerzas Armadas". Esto lo expresó en declaraciones realizadas en diciembre pasado.
Reacciones desde Moscú
Lavrov también criticó lo que denominó el "partido de la guerra" europeo, argumentando que este grupo ha apostado su capital político en la idea de infligir una "derrota estratégica" a Rusia. Según él, este enfoque no muestra consideración ni por los ucranianos ni por sus propias poblaciones.
A medida que se desarrollan estos acontecimientos, la comunidad internacional observa con atención cómo se materializan estos planes y qué implicaciones tendrán para la estabilidad regional.