La situación económica de China presenta un panorama complicado para Xi Jinping. A pesar de que el país está vendiendo una cantidad récord de bienes a nivel global, los consumidores en su territorio están mostrando una notable reticencia al consumo. La tasa de desempleo juvenil se mantiene en niveles alarmantes y los precios de la vivienda han caído en un país donde el 80% de la población es propietaria de su hogar.
El comercio internacional se ha convertido en un pilar fundamental para sostener el crecimiento económico, lo que hace que el acceso a los mercados exteriores sea más crucial que nunca. Xi enfrenta la necesidad imperiosa de proteger estas exportaciones frente a los aranceles perjudiciales impuestos por Estados Unidos el año pasado.
Advertencias sobre Taiwán
En cuanto a la cuestión de Taiwán, Xi reiteró que las ventas de armas estadounidenses a la isla son una línea roja para China. Estados Unidos, por ley, está obligado a proporcionar a Taiwán los medios necesarios para su defensa.
En mayo, Xi advirtió a Trump sobre las posibles consecuencias de manejar incorrectamente este asunto, sugiriendo que podría llevar a un choque o incluso a un conflicto entre ambas naciones. Ante esto, Trump optó por retrasar la aprobación de un paquete de armas valorado en 14 mil millones de dólares para Taiwán, considerándolo como una «muy buena carta de negociación» con Pekín.
Expectativas y reacciones
Durante las conversaciones, Xi probablemente aprovechó esta oportunidad para argumentar que limitar el apoyo hacia Taiwán podría reducir el riesgo de un enfrentamiento. El jueves pasado, expresó su deseo de que Estados Unidos mantenga una «posición correcta» al oponerse a la independencia taiwanesa.
No obstante, Trump se encuentra bajo presión bipartidista para continuar respaldando a Taiwán y aún no ha emitido ninguna respuesta pública a los comentarios del líder chino.