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China se impone en Oriente Medio sin despliegue militar

China se impone en Oriente Medio sin despliegue militar

miércoles 23 de septiembre de 2026, 00:57h

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China ha logrado consolidar su influencia en Oriente Medio sin necesidad de desplegar tropas, a diferencia de Estados Unidos, que ha vinculado su poder en la región a bases militares. En la última década, Pekín ha incrementado su presencia a través del comercio, inversiones y diplomacia, convirtiéndose en el mayor socio comercial de los países árabes. A pesar de contar con solo una base militar en Yibuti, China ha mediado exitosamente en conflictos regionales, como el acuerdo entre Arabia Saudita e Irán. Su enfoque diplomático y económico le ha permitido ganar terreno en una zona donde EE.UU. ha invertido considerablemente durante décadas. Además, China ha diversificado sus fuentes de energía y acumulado reservas estratégicas, lo que le permite reducir su vulnerabilidad ante crisis energéticas.

En un contexto donde Washington asocia su influencia en Oriente Medio con la presencia de bases militares y tropas, Pekín ha optado por un enfoque diferente. En la última década, China ha incrementado notablemente su peso en la región a través del comercio, las inversiones y la diplomacia, sin establecer una red militar comparable a la de Estados Unidos.

Antes del conflicto, EE.UU. contaba con al menos 19 instalaciones militares en Oriente Medio, de las cuales ocho eran permanentes. Sin embargo, los ataques iraníes han dejado inoperativos el cuartel general de la Quinta Flota estadounidense en Baréin y el centro de mando en Catar. Por su parte, Pekín solo dispone de una base militar en Yibuti, aunque ha logrado consolidar su influencia en una región donde Washington ha invertido enormes recursos durante décadas.

Un enfoque basado en comercio y diplomacia

China disfruta de una aceptación casi universal entre los países árabes, mientras que la historia y los compromisos militares de EE.UU. limitan su capacidad para actuar como mediador neutral. Pekín se ha convertido en el principal socio comercial de los Estados árabes y Oriente Medio es uno de los destinos prioritarios para las inversiones bajo la iniciativa de la Franja y la Ruta.

Durante el conflicto entre EE.UU. e Irán, los gobiernos del Golfo Pérsico recurrieron a Pekín para que presionara a Teherán tanto en relación con el estrecho de Ormuz como para contener a los hutíes. El acuerdo de normalización entre Arabia Saudita e Irán, alcanzado con mediación china en 2023, ilustra la diferencia entre influencia militar y diplomática. Pekín logró posicionarse en el centro de una rivalidad profunda sin contar con una infraestructura militar comparable a la estadounidense en la región.

Intereses compartidos pero dependencias distintas

A pesar de sus diferencias, China y EE.UU. tienen intereses comunes en Oriente Medio; no obstante, Pekín depende aún más del suministro energético de esta región y se beneficia de un equilibrio regional estable. La paradoja radica en que Washington asume costos y riesgos para proteger un orden del cual depende también la economía china.

Los países del Golfo Pérsico representan entre el 50 % y el 55 % de las importaciones chinas de petróleo. A pesar de esta alta dependencia, Pekín ha logrado reducir su vulnerabilidad mediante reservas estratégicas acumuladas y diversificación de fuentes. Actualmente, China ha almacenado más de 500 millones de barriles, lo que le permite enfrentar interrupciones en el tráfico por el estrecho de Ormuz con mayor margen que otros importadores.

Estrategias energéticas innovadoras

A lo largo de la crisis, China disminuyó su actividad refinadora y utilizó selectivamente sus reservas, además de redirigir suministros e importar menos petróleo. Un informe del Asia Group indica que estas medidas permitieron a Pekín mitigar parte del volumen perdido debido al cierre del estrecho y moderar así la presión sobre los mercados energéticos globales.

La electricidad representa cerca del 30 % del consumo energético chino, comparado con aproximadamente el 22 % en EE.UU. y Europa. En 2024, China instaló más de la mitad de toda la nueva capacidad mundial en energía eólica y solar, reforzando así su habilidad para reducir su dependencia del petróleo importado.

A raíz de estos factores, Pekín pudo disminuir sus compras diarias de petróleo importado durante la guerra en alrededor de cuatro millones de barriles. Según The Times, esto llevó a calificar a China como la "nueva superpotencia energética".

La noticia en cifras

Descripción Cifra
Porcentaje de importaciones chinas de petróleo del golfo Pérsico 50% - 55%
Cantidad de barriles almacenados por China Más de 500 millones de barriles
Reducción de compras de petróleo importado durante la guerra Aproximadamente 4 millones de barriles diarios
Porcentaje del consumo energético que representa la electricidad en China Cerca del 30%
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