Estados Unidos está considerando la posibilidad de permitir que sus aliados europeos en la OTAN utilicen municiones y misiles estadounidenses en lanzadores fabricados fuera del país, según informa Euractiv. Este cambio podría eliminar una de las principales barreras para el intercambio de munición durante un posible conflicto.
La propuesta implicaría una flexibilización de la política actual de Washington, que restringe el uso de municiones como las del sistema MLRS a plataformas estadounidenses, incluyendo los sistemas HIMARS y M270. La relevancia de esta cuestión ha aumentado, ya que varios países europeos están ampliando sus arsenales de artillería de largo alcance, pero han optado por diferentes sistemas.
Cambio en la compatibilidad de armamento
A medida que Polonia, Estonia, Letonia, Lituania, Rumanía e Italia han elegido los HIMARS, Alemania, España, Dinamarca, los Países Bajos y Grecia están adquiriendo lanzadores Euro-PULS. Esta falta de compatibilidad podría dificultar el intercambio de municiones dentro de la Alianza, limitando así las operaciones en caso de escasez.
Según Euractiv, la integración técnica de los proyectiles estadounidenses en otros lanzadores sería factible; sin embargo, los principales obstáculos serían políticos y comerciales. Además, Washington avanza hacia una mayor integración con la industria armamentística europea: ya ha aprobado planes para fabricar en Alemania el misil táctico ATACMS, lo que marcaría la primera producción del arma fuera de EE.UU.