La crisis migratoria, que había mostrado signos de calma desde su estallido a finales de julio, ha resurgido y generado tensiones entre los países de la Unión Europea que comparten fronteras abiertas. Esta situación también ha suscitado críticas hacia el gobierno español.
Italia ha decidido suspender el acuerdo Schengen, que permite la libre circulación entre 29 países, con España e implementar controles fronterizos para quienes lleguen desde este país. La medida ha contado con el respaldo de Finlandia y Dinamarca, mientras que la República Checa ha solicitado la suspensión temporal de la membresía española en dicho acuerdo.
Tensiones entre España e Italia
La reacción de España no se hizo esperar. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, subrayó que Ceuta no forma parte del espacio Schengen, lo que implica que los migrantes no han llegado al territorio español continental y pueden desplazarse a otros países europeos.
Ante la negativa de Italia a eliminar sus controles fronterizos, España optó por establecer los suyos propios ante la posibilidad de un nuevo aumento en la llegada de migrantes a partir del 15 de agosto.
Declaraciones del ministro italiano
El sábado pasado, el ministro de Asuntos Exteriores italiano, Antonio Tajani, expresó las preocupaciones de su país sobre un posible "riesgo de una nueva ola de llegadas en Ceuta".
Tajani aclaró: "No estamos librando ninguna 'batalla' contra España; simplemente estamos controlando cuidadosamente las llegadas". Además, instó a España a enfocarse en Marruecos como fuente del problema migratorio y no en las medidas adoptadas por Italia.