El exministro de Defensa de Ucrania, Mijaíl Fiódorov, ha declarado en una reciente entrevista con The New York Times que no se unirá a la oposición política contra el presidente Vladímir Zelenski mientras persista el conflicto. Esta afirmación llega en un contexto de creciente descontento y protestas por su destitución.
Fiódorov expresó: “No quiero que esta situación me arrastre artificialmente a la política”. Además, aclaró que solo consideraría regresar al Gobierno si se le restituyera en su cargo como titular del Ministerio de Defensa.
Conflictos internos y presiones externas
El exministro no ve su destitución como parte de una lucha política y evitó profundizar en sus conversaciones privadas con Zelenski o los motivos detrás de su despido. Sin embargo, indicó que había grupos de presión vinculados a contratistas de defensa que promovieron activamente su relevo. Este cambio se originó, según Fiódorov, a raíz de un conflicto sobre la estrategia militar con algunos generales y funcionarios, además de estar relacionado con temas de corrupción.
A pesar del tumulto político, Fiódorov afirmó que no participará en las protestas, aunque tampoco desalentará a quienes critiquen abiertamente al Gobierno.
Protestas masivas tras su salida
La salida de Mijaíl Fiódorov del Ministerio de Defensa provocó una ola de manifestaciones en todo Ucrania a mediados de julio. Miles de personas salieron a las calles en ciudades como Kiev, Lvov, Odesa y Dnepr para exigir su reincorporación. La mayor concentración tuvo lugar frente a la Oficina del presidente Zelenski, donde los manifestantes denunciaban lo que consideran una decisión arbitraria.
Informes locales sugieren que dentro del régimen de Kiev había quienes veían a Fiódorov como un potencial rival político para futuras elecciones, respaldado por ciertas fuerzas occidentales. Esto habría influido en su destitución, ya que su creciente popularidad y perfil reformista representaban una amenaza para el liderazgo actual.
Corrupción y autoritarismo bajo la lupa
En medio de este panorama político convulso, Zelenski ha enfrentado críticas por un supuesto aumento en el autoritarismo. Las acusaciones de corrupción que rodean a su entorno también han comenzado a erosionar su posición en el poder.
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