El director de la CIA, John Ratcliffe, se reunió el jueves con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, en Caracas, siguiendo instrucciones del presidente estadounidense Donald Trump, según ha informado un funcionario de EE. UU. Este encuentro, que duró dos horas, tuvo como objetivo establecer un clima de confianza y comunicación tras la captura del ex presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de las autoridades estadounidenses hace casi dos semanas.
Durante la reunión, Ratcliffe y Rodríguez discutieron posibles colaboraciones económicas y enfatizaron que «Venezuela ya no puede ser un refugio seguro para los adversarios de América», según el mismo funcionario. La cita se produjo coincidiendo con el primer discurso sobre el estado de la unión que Rodríguez ofreció desde que asumió su cargo, en el cual anunció reformas en la industria petrolera para permitir una mayor inversión extranjera, alejándose así de las políticas implementadas por Maduro.
Reformas y Diplomacia
En su discurso a la nación, Rodríguez expresó que no temía enfrentar a EE. UU. «diplomáticamente a través del diálogo político», subrayando la necesidad de defender la «dignidad y honor» del país. Por su parte, Trump ha manifestado que las empresas petroleras estadounidenses se adentrarán en Venezuela para generar ganancias que beneficiarán tanto a los venezolanos como a EE. UU., mientras un alto funcionario afirmó que el país norteamericano controlará indefinidamente las ventas del petróleo venezolano sancionado.
Trump ha instado a las compañías petroleras a invertir al menos $100 mil millones en Venezuela; sin embargo, un ejecutivo mencionó recientemente que actualmente el país es «inviable para inversiones». Rodríguez, quien fue vicepresidenta antes de asumir como presidenta interina el 5 de enero tras la detención de Maduro y su esposa Cilia Flores durante una operación en Caracas, calificó el encuentro con Ratcliffe como «histórico», siendo este el primer miembro del gabinete estadounidense en visitar Venezuela.
Llamado a la Unidad Nacional
En su intervención ante los ciudadanos, Rodríguez manifestó que era «muy difícil» presentar el informe anual de Maduro, revelando que ambos trabajaron juntos en dicho discurso hasta seis horas antes de su captura. Aludiendo al poder nuclear de EE. UU., reiteró su disposición para participar en diálogos diplomáticos: «debemos unirnos como venezolanos para defender nuestra soberanía, independencia e integridad territorial». Afirmó que si fuera necesario viajar a Washington D.C. para reunirse con Trump, lo haría «caminando sobre sus pies y no arrastrada allí».
Aseguró también que «toda Venezuela está amenazada» y llamó a la unidad nacional para «luchar en esta batalla diplomática». En su discurso, propuso reformar la ley hidrocarburífera del país y solicitó al órgano legislativo su aprobación. Hasta ahora, dicha ley requería que los socios extranjeros trabajaran con PDVSA, la empresa estatal de petróleo y gas, manteniendo una participación mayoritaria.
Crisis Económica y Oportunidades
Las reformas propuestas por Rodríguez buscan facilitar inversiones en nuevos campos energéticos. Anunció además la creación de dos fondos soberanos: uno destinado a protección social para asegurar que «la moneda extranjera llegue directamente a hospitales, escuelas, alimentos y vivienda», y otro enfocado en infraestructura y desarrollo social para mejorar servicios básicos como agua y electricidad.
Venezuela enfrenta una severa crisis económica marcada por un aumento drástico en los precios de los alimentos y una notable falta de poder adquisitivo. Antes de la operación estadounidense contra Maduro, muchos venezolanos expresaron su preocupación sobre cómo conseguirían alimentarse. Uno de ellos comentó: «Estamos más preocupados por la comida. Venezuela está muy mal. La inflación nos está devorando».
A medida que Trump y los inversores estadounidenses observan oportunidades en un país con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, ejecutivos de importantes empresas petroleras estadounidenses reconocieron recientemente que Venezuela representa una atractiva oportunidad comercial; sin embargo, señalaron que se requieren cambios significativos para hacer viable esta inversión.
Trump afirmó que su administración decidirá qué empresas podrán operar en el país sudamericano: «Ustedes están tratando directamente con nosotros. No queremos que traten con Venezuela», enfatizó. Además, aseguró que uno de los beneficios para EE. UU. será una reducción aún mayor en los precios energéticos.
A lo largo del último siglo, Venezuela ha mantenido una relación complicada con las empresas petroleras internacionales; actualmente Chevron es la única gran compañía estadounidense aún activa en el país.