En el centro de Detroit, varios demócratas consultados por la BBC expresaron su decepción por el respaldo de Stevens al republicano Rogers. Una de las personas entrevistadas dijo que no entendía la decisión y la consideraba una traición al partido, porque, a su juicio, Stevens y Rogers defienden posiciones distintas.
Matthew Barera, otro votante de Michigan, planteó que Stevens quizá estuviera frustrada con el partido. Otros entrevistados, entre ellos republicanos partidarios de Rogers, dudaron de que el respaldo fuera a cambiar el resultado de la contienda.
Marissa Lee, seguidora de Rogers, opinó que la gente veía con claridad las acciones de Stevens y las atribuyó a su enfado. También consideró que el respaldo no haría cambiar de opinión a nadie.
Disputa entre demócratas
Durante el fin de semana, mientras se intensificaban las críticas de Stevens a El-Sayed, varios políticos demócratas de Michigan la instaron públicamente a poner fin al enfrentamiento y a apoyar de forma más directa a los candidatos del partido.
Tras una campaña difícil y a veces amarga a principios de este año, El-Sayed, un candidato ajeno a las estructuras tradicionales y situado en la izquierda, derrotó a Stevens, congresista respaldada por el aparato del partido, y obtuvo la nominación demócrata para las elecciones al Senado de Estados Unidos.
Las primarias y el posterior enfrentamiento entre ambos han puesto de relieve las divisiones sobre el rumbo del partido de cara a las elecciones presidenciales de 2028.
Divisiones y disputa por el Senado
El-Sayed, exfuncionario de salud pública e hijo de inmigrantes egipcios, ha canalizado el descontento de las bases con la política de Washington y con los vínculos de Estados Unidos con Israel.
Stevens es una demócrata más centrista y contó durante las primarias con el respaldo de figuras del partido, entre ellas la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer.
El partido espera recuperar el control del Senado en las elecciones del martes, pero necesita obtener una ganancia neta de cuatro escaños. Perder Michigan, actualmente en manos demócratas, supondría un duro revés y elevaría a cinco el número de escaños que tendría que arrebatar a sus rivales.