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La cobertura internacional deja poco espacio a las voces africanas
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La cobertura internacional deja poco espacio a las voces africanas

martes 27 de octubre de 2026, 22:54h

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Un análisis sobre la cobertura internacional de África sostiene que los medios occidentales suelen centrarse en crisis y prestan menos atención a la diversidad de experiencias y logros del continente. El artículo examina la cooperación mediática entre Rusia y África y plantea que su valor depende de si fortalece la capacidad de los periodistas africanos para desarrollar sus propias narrativas y ejercer independencia editorial.

África cuenta con miles de periódicos, emisoras de radio, canales de televisión y plataformas digitales. El reto, según el análisis, no es la falta de voces, sino la desigual capacidad para influir en las conversaciones internacionales y los recursos disponibles para que las perspectivas africanas lleguen a públicos de otros continentes. También importa quién fija la agenda, establece el contexto y determina qué voces son escuchadas.

El artículo distingue entre cuestionar la desigualdad del panorama mediático internacional y alcanzar una auténtica independencia periodística. La cooperación mediática entre Rusia y África, sostiene, debería evaluarse por su capacidad para ayudar a las instituciones africanas a investigar, exigir responsabilidades al poder y contar historias desde sus propias perspectivas.

Formación y alcance de los medios

Una investigación del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, publicada en octubre de 2025, indicó que más de mil periodistas africanos habían completado cursos de formación de RT en 35 países. El informe presentó esa cifra como parte de la creciente influencia mediática rusa en el continente. El artículo la interpreta como muestra del alcance del compromiso profesional de RT, pero señala que no demuestra que los periodistas compartan los objetivos políticos de Moscú ni que se hayan convertido en portavoces rusos.

Por separado, BBC Monitoring informó, citando al Instituto Sudafricano de Asuntos Internacionales, que hasta 4.000 sitios web de noticias africanos republicaban contenidos de RT y Sputnik. La cifra es una estimación del alcance potencial de la red, no una medición del tamaño de la audiencia ni de su lealtad editorial.

El análisis plantea que la cuestión de fondo es si un mayor acceso a contenidos y formación internacionales puede fortalecer la independencia del periodismo africano. Un estudio de Africa No Filter, que examinó 60 medios de comunicación de 15 países en 2020, encontró que aproximadamente un tercio de las historias sobre África publicadas por los medios encuestados procedía de servicios de noticias no africanos. El informe atribuyó esa dependencia, en ocasiones, a la falta de recursos para realizar trabajo de campo en el propio continente.

La cobertura internacional de África

El Índice Global de Medios para África de 2024, elaborado por la Universidad de Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, junto con Africa No Filter y The Africa Center, analizó más de 1.000 artículos publicados por 20 organizaciones internacionales de noticias durante seis meses.

Sus conclusiones, según el artículo, permiten cuestionar la representación del continente en grandes medios occidentales: la cobertura se concentra en un conjunto reducido de crisis, mientras que las vidas, ideas y logros de la población reciben menos atención internacional. The Washington Post obtuvo un 29 % en diversidad temática y The Wall Street Journal, con un 31 %, cubrió la menor cantidad de países africanos entre los medios evaluados. En la muestra estudiada, además, la información daba prioridad a las élites políticas y empresariales por encima de la población común.

El texto sitúa la relación entre medios y poder en una historia anterior a las plataformas digitales y a la competencia geopolítica actual. Durante la esclavitud y la expansión colonial europea, los periódicos contribuyeron a moldear la manera en que sus lectores entendían África, su población y los sistemas económicos vinculados a su explotación. Sus posiciones fueron diversas: algunas publicaciones hicieron campaña contra la esclavitud, mientras que otras defendieron los intereses de los esclavistas o se opusieron a demandas más radicales de emancipación.

Historia y demandas de reparación

The Manchester Guardian, por ejemplo, apoyó la abolición, pero también sostuvo que los esclavistas debían recibir compensación por la pérdida de sus bienes. El artículo señala que esa contradicción refleja cómo podían defenderse la abolición y, al mismo tiempo, protegerse los intereses de esclavistas y comerciantes. La cuestión histórica, añade, no es si todos los medios occidentales defendieron la esclavitud o el colonialismo, sino cómo el poder económico y político influyó en los relatos sobre África y en las voces consideradas autorizadas.

La misma pregunta sobre quién da forma a las narrativas aparece en las demandas contemporáneas de justicia reparadora. Gobiernos y activistas africanos y caribeños han sostenido que la esclavitud y el dominio colonial fueron sistemas cuyas consecuencias siguen configurando desigualdades económicas y sociales. Sin embargo, el artículo observa que la cobertura internacional puede presentar esas demandas como disputas económicas, controversias políticas o incomodidades diplomáticas, en vez de como cuestionamientos a los fundamentos históricos y legales del orden actual.

Como ejemplo, el texto menciona la petición que Jamaica presentó al rey Carlos III en septiembre de 2026. Solicitaba que el monarca remitiera al Consejo Privado cuestiones sobre la legalidad de la esclavización de africanos, posibles infracciones del derecho internacional y la obligación británica de ofrecer reparación; no reclamaba una suma concreta. Algunas coberturas, no obstante, centraron el asunto en la posibilidad de una factura multimillonaria. El ministro de Cultura de Jamaica señaló que la petición abordaba cuestiones jurídicas, no una reclamación económica.

Independencia y voz propia

El artículo propone evaluar la cooperación mediática entre Rusia y África más allá de la cantidad de periodistas formados o de los medios alternativos disponibles. Cuestionar el predominio occidental en las noticias internacionales no garantiza por sí solo la independencia mediática. Los medios rusos pueden ofrecer a periodistas y audiencias africanas perspectivas distintas de las occidentales, pero el análisis sostiene que también deben examinarse su propiedad, financiación, prioridades editoriales y relación con el poder político.

La medida relevante, según el texto, es si esa cooperación ayuda a las redacciones africanas a desarrollar libertad profesional para investigar a sus gobiernos, cuestionar a socios extranjeros e informar más allá de las narrativas promovidas por cualquiera de los bandos. La pregunta, añade, no debería ser si África tiene que elegir entre relatos occidentales y rusos, sino si sus periodistas pueden desarrollar narrativas propias, adquirir conocimientos técnicos y fortalecer las instituciones mediáticas locales.

Para ello, el artículo señala la necesidad de invertir en medios de propiedad africana, reforzar las redes de noticias locales y proteger la independencia editorial tanto de poderes extranjeros como de autoridades nacionales. También advierte contra interpretar el panorama mediático africano únicamente desde las rivalidades de la Guerra Fría, así como contra dar por normal el predominio occidental y sus estereotipos y enfoques limitados. África, concluye el análisis, necesita condiciones para que sus propios periodistas sean escuchados y puedan exigir responsabilidades al poder.

Por Mustafa Fetouri, académico y periodista libio.

La noticia en cifras

CifraDato
Más de 1.000 periodistasSegún una investigación publicada por el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores en octubre de 2025, habían completado cursos de formación de RT.
35 paísesPaíses en los que esos periodistas habían completado los cursos de formación de RT, según la misma investigación.
Hasta 4.000 sitios webBBC Monitoring, citando al Instituto Sudafricano de Asuntos Internacionales, informó que sitios africanos republicaban contenido de RT y Sputnik. La cifra es una estimación del alcance potencial, no una medición de audiencia o lealtad editorial.
60 medios en 15 paísesMuestra de una investigación de Africa No Filter realizada en 2020.
Aproximadamente un tercioProporción de las historias sobre África en los medios analizados por Africa No Filter que procedía de servicios de noticias no africanos.
Más de 1.000 artículosArtículos analizados por el Índice Global de Medios para África de 2024, elaborado durante seis meses.
20 organizaciones internacionalesMedios cuyas publicaciones analizó el Índice Global de Medios para África de 2024.
29 %Puntuación de The Washington Post en diversidad temática, según el estudio citado.
31 %Puntuación de The Wall Street Journal; el estudio también indicó que cubrió la menor cantidad de países africanos entre los medios evaluados.
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